Hoy inicia en Tamaulipas la legislatura 66, a la cual, incluso desde muy temprano, gran parte de nuestra sociedad la califica como la “Legislatura de la Transformación del Estado”.
La situación desde la propia conformación de los grupos parlamentarios y corrientes políticas afines amerita análisis profundo y serio tanto en el aspecto aritmético como en el cualitativo.
Entonces, vamos con la configuración de los grupos parlamentarios que defenderán la transformación en el Congreso local; es decir, Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde, con 18, 4 y 4 integrantes de los diputados respectivamente, cantidad a partir de la cual es factible la creación, modificación y/o derogación de cualquier norma jurídica vigente en nuestro Estado.
Ahora bien, don Humberto Prieto como presidente del Congreso del Estado esta llamado a evitar errores que empañen su liderazgo y, sobre todo, que cuestionen su legitimación y capacidad para estar al frente del timón de la “Legislatura de la Transformación”.
En la toma de decisiones parte de su tarea es y será transmitir líneas claras y efectivas a sus compañeros coordinadores, tanto del PT como del Partido Verde, pues es evidente que los yerros de estos serían domiciliados a la presidencia de la Junta de Gobierno.
Es decir, cada uno de los coordinadores de las referidas fuerzas políticas tiene el compromiso de realizar una gestión política eficaz y eficiente, a fin de evitar desgastes y rompimientos internos anticipados.
En palabras simples, el nivel de soluciones o de inconformidades que se generen en cada uno de los grupos parlamentarios en cuestión, sin duda alguna, representa el nivel de armonía o conflicto que se avecina.
En el aspecto cualitativo, es importante considerar todas y cada una de las diversas personalidades de los diputados y, por supuesto, los respectivos proyectos políticos que cada uno de ellos atesora; así como aspectos específicos como la que es propia de los diputados graduados de la legislatura anterior, como Gaby Regalado, Magaly Deandar, doña Úrsula Salazar, Isidro Vargas o Armando Zertuche, los cuales merecen atención puntual, puesto que la experiencia que acumularon no puede ni debe ser despreciada.
Además, varios de los recién desempacados cuentan con experiencia en el servicio público e, incluso, en la actividad legislativa, como es el caso del diputado Alberto Lara.
En conclusión, los verdaderos desafíos de don Humberto Prieto se encuentran en los integrantes de la aplanadora legislativatransformadora, lo cual tiene implicaciones que le exigen alta dosis de concentración y una operación política de precisión quirúrgica.






