La gran mayoría de los ciudadanos tamaulipecos desconocemos la complejidad y las constantes exigencias que representa cumplir con la agenda gubernamental de nuestro Estado.
Si bien la tarea del gobernador del Estado constituye un alto honor, también es cierto que el encargo reclama constantes ajustes de la agenda de trabajo a partir de lo urgente y lo importante para Tamaulipas.
Tal situación explica, y justifica totalmente, la ausencia del gobernador del Estado doctor Américo Villarreal, a la sesión solemne de instalación de la 66 legislatura del Congreso Local que se llevó a cabo este 1 de octubre.
Es aquí donde se torna relevante la toma de decisiones, puesto que también el 1 de octubre en la Ciudad de México tuvo lugar la toma de protesta e inicio del gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo como presidenta de los Estados Unidos Mexicanos.
Las circunstancias demandaban privilegiar la asistencia del gobernador del Estado al inicio del gobierno de la presidenta de la República, en un gesto de buen criterio y sensatez política, puesto que el rumbo de las acciones del gobierno federal, sin duda alguna, determinarán la suerte y rumbo de Tamaulipas.
En conclusión, el doctor Américo Villarreal Anaya, en su carácter de gobernador del Estado, actuó correctamente al hacerse presente en el inicio del nuevo gobierno federal encabezado por la doctora Claudia Sheinbaum, pues la construcción de esos lazos sólidos es lo que corresponde a un hombre con visión y lo que debemos entender como un verdadero gobernador estadista.






