El viernes pasado, en las instalaciones del Congreso de nuestro Estado, se llevó a cabo el tercero (Tampico, Reynosa y Victoria) y último de los foros denominado “Diálogos Estatales para la Reforma al Poder Judicial de Tamaulipas”.
La mesa principal estaba integrada (izquierda a derecha), por el presidente municipal de Victoria, Eduardo Abraham Gattás Baez; la diputada morenista, Guillermina Magaly de Andar Robinson; diputado del Partido del Trabajo, Isidro Jesús Vargas Fernández, el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso Local, diputado Humberto Armando Prieto Herrera; el presidente del Supremo Tribunal de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado, magistrado David Cerda Zúñiga, así como el diputado, EliphalethGómez Lozano.
En el evento, participaron e hicieron algunas propuestas a la iniciativa de reforma constitucional, diferentes profesionales y académicos del derecho, como Edgar Maciel Martínez, Plutarco Arcos, Lucía Graciano Casas y Ada Gabriela Díaz, entre otros.
En esta ocasión, el objeto de análisis no es el contenido de la reforma constitucional, si no la conducta desplegada por el presidente de la Junta de Gobierno de nuestro Congreso Local, diputado Humberto Prieto, durante el desarrollo del evento celebrado con motivo de la reforma misma.
La conducta de don Humberto Prieto es motivo de reflexión, puesto que en el referido acto público se distrajo, o quizá debemos decir se concentró, constantemente en su dispositivo de comunicación personal, al grado de sonreír mientras lo usaba; aun y cuando su compromiso y prioridad, en ese momento, era atender a las y los invitados al foro objeto de la convocatoria.
El análisis del comportamiento público por parte del diputado coordinador morenista en el Congreso Local, puede realizarse, únicamente, bajo dos perspectivas: definitivamente, por lo que comunicaban sus acciones, estaba encabezando el foro de los Diálogos de la Reforma por mero compromiso, pues no estaba concentrado en el mismo; o, en su caso, el uso de su celular está fuera de su control y le representa una adicción, es decir, lo que en psicología se denomina “nomofobia”.
Basta con reproducir el vídeo que da cuenta del registro del evento que obra en youtube para constatar que la distracción de don Humberto Prieto fue durante todo el evento, y mientras transcurría la participación de todas las personalidades que hicieron uso de la voz, pero fue más notoria y constante, cuando hicieron uso de la voz las dos damas profesionistas del derecho Lucía Graciano Casas y Ada Gabriela Díaz.
El mensaje con la conducta pública observada por don Humberto es claro y reprochable, pues, desentenderse en privado o en público de lasexpresiones y opiniones de las mujeres, sin duda alguna, es, y debe ser, objeto de reflexión, por sí mismo; ya que de no hacerlo, estaríamos normalizando conductas y patrones que son, precisamente, los que como sociedad nos impiden combatir eficazmente y lograr la victoria en la batalla a los diferentes tipos de violencia contra la mujer.
Lo lamentable, es que en las más de dos horas que duró el evento público, nadie de su equipo cercano se percató de tal conducta, pues de haberlo hecho, seguramente, le hubieran sugerido se abstuviera de continuar concentrado en el uso de su móvil, de ahí que nunca corrigió.
También se torna sorprendente y lapidaria la responsabilidad a todos los diputados que se hicieron presentes, pues ni diputadas ni diputados se dieron a la tarea de sugerirle a su coordinador y presidente de la Junta de Gobierno que evitar el uso “recurrente” de su celular en el desarrollo del evento del cual era el anfitrión.
En efecto, es lapidaria la responsabilidad a las y los legisladores, toda vez que son creadores de la norma jurídica y se erigen como los garantes de nuestro sistema jurídico, en consecuencia, su conducta, tanto en lo público como en lo privado, debe ser ejemplar; de ahí que si don Humberto, en pleno evento, se mostraba constantemente descortés con los invitados e invitadas, al ceder a las tentaciones de su celular, y ninguno de sus compañeros diputados lo advirtió y le sugirió evitara tal conducta, entonces, queda claro que las malas prácticas se han normalizado al interior del Congreso Local.
En definitiva, desde “la Casa del Pueblo”, se organizó el último de los foros con motivo de la reforma constitucional del Poder Judicial, presidido por don Humberto Prieto, sin embargo, su teléfono personal, una y otra y otra vez, lo distrajo, al grado de olvidarse de su propia condición de anfitrión.
En conclusión, el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, don Humberto Prieto, una vez más, se equivocó públicamente, pues sus propios actos, en la “Casa del Pueblo”, dan cuenta de su descortesía y desconcentración política…ojalá corrija y, por el bien de las y los tamaulipecos, no haya más errores.






