Aquí lo hemos señalado en diferentes ocasiones, el ejercicio de la política merece y exige cálculo, a fin de reducir el margen de error; de ahí que la falta de reflexión puesta al servicio del cálculo,inevitablemente, concluye en finales trágicos, esa, esa es la historia del PAN.
Al rigor de los mínimos estándares lógicos es relativamente sencillo entender la crisis, la agonía y muerte política, tanto en México como en Tamaulipas, del que, algún día, estuvo llamado a encabezar la oposición y me refiero al Partido Acción Nacional.
El primero de los errores sistemáticos, tanto de dirigentes como de gobernantes albiazules, es la falta de autocrítica, a tal grado, que, incluso, se volvió rasgo y sello de cada uno de ellos.
El PAN en Tamaulipas está encabezado por René Cantú Galván, quien, en su gestión, como presidente del Comité Directivo del PAN en nuestros estado, se distinguió por mentir; pues recordemos, por ejemplo, que, en diferentes ruedas de prensa, sostuvo que la elección ordinaria para gobernador del estado, en la cual resultó electo Américo Villarreal Anaya, sería anulada y que tenía en su poder todas las pruebas para acreditarlo; y todos los abogados con conocimientos de la materia electoral coincidían, coincidíamos, que esa afirmación era insostenible por inverosímil, de ahí que sabíamos que estaba mintiendo a la sociedad y sobre todo a los panistas y simpatizantes, ya que nunca se anularía la elección, simple y sencillamente, porque nunca existieron elementos ni pruebas para sustentar su dicho.
Y podemos seguir con la interminable lista de mentiras, producto de la insensatez, que desde el mismo PAN estatal, se construían y se consentían.
Otra de las mentiras del presidente del PAN estatal es que, cuando se separó de la dirigencia y fue candidato a la alcaldía Reynosa, se cansó de expresar que ganaría tal elección; lo cual, sabía perfectamente, que era totalmente falso e imposible, pues era pésimo candidato y no tenía la menor oportunidad de salir victorioso.
Como consecuencia de la derrota, quizá debemos decir paliza, electoral de Reynosa, el todavía presidente del PAN en la entidad nunca tuvo la calidad moral ni la legitimación para reincorporarse a este encargo, pues, las propias huestes panistas están, y siempre han estado, conscientes de que la inteligencia emocional de su “cachorro” quedó totalmente dinamitada.
Esto explica que el todavía presidente del PAN en el estado no tiene ni goza de una imagen pública y política, tanto al interior como al exterior de su franquicia, acorde a las exigencias de los tiempos de la transformación.
Es decir, con “el dosier del cachorro” no hay manera, ni la habrá, de construir una narrativa congruente y consistente, capaz de impactar positivamente en los propios panistas, menos en los que no lo son; pues su imagen misma yace como parte del “viacrucis” panista local y nacional.
Lo lamentable, y quizá hasta perturbador, es que pretendan descalificar a los gobiernos morenistas, pues lo sensato es que trabajen en sus propios errores, ya que han sido, y siguen siendo, partícipes de sus propios pecados capitales, pues, desde el propio PAN, se han empeñado y encargado de construir su propio ataúd.
Basta con recordar que el cachorro, en un par de años, perdió la mayoría en el Congreso Local y el gobierno de estado, además de la mayoría de los gobiernos municipales en la entidad; y si, a pesar de la “hecatombe” subsiste como dirigente, es porque, como lo hemos sostenido, la autocrítica, la única, la que es genuina y honesta, nunca toca a la puerta de las oficinas del 22 Berriozábal de la capital del estado y tampoco es parte de la conciencia panista, lo que de suyo, destroza la credibilidad y cualquier intento de narrativa de todo aquel que se jacte de ser panista congruente.
En definitiva, la presencia del que la historia ya registró como el peor de los dirigentes panistas de Tamaulipas, solo se explica desde la concupiscenciamisma, pues el prolongado sufrimiento generado por los resultados catastróficos de su gestión han sido, y serán recordados, como de magnitud pandémica.
En conclusión, Luis René Cantú Galván “el cachorro”, bajo un ejercicio de conciencia mínima, hace mucho que debió irse del PAN, pues, la voz y eco de sus actos dan cuenta de que es uno de los artífices del viacrucis del Partido Acción Nacionaly, no conforme con el daño causado, va por más, y ya se apuntó, y trabaja, en el diseño y la construcción del ataúd de esa institución.






