El motivo de la reflexión de esta ocasión, consiste, en la, desde hace tiempo por cierto, públicamente estresada relación institucional existente, entre el Ayuntamiento de Reynosa, encabezado por su presidente municipal, Carlos Víctor Peña Ortiz y el Congreso Local, encabezado por Humberto Prieto Herrera, presidente de la Junta de Gobierno.
Con independencia de las causas motivo de las acentuadas diferencias entre los servidores públicos, sin duda alguna, se torna tan lamentable como trascendente la existencia de un distanciamiento institucional, de ahí la obligación del análisis que nos ocupa, atendiendo a la diversidad de aspectos que participan y que, una vez más, se comunican.
Primeramente, debemos precisar que tanto el referido alcalde como el presidente del Congreso Local son de la ciudad de Reynosa y se conocen perfectamente, además, de que los cargos de elección popular que en la actualidad desempeñan obedecen a la misma corriente política: morena.
Aquí lo hemos señalado, a partir de tales circunstancias, debíamos asumir la posibilidad de la existencia de diálogo y la cortesía política derivada de la simple condición institucional, máxime que ambos abanderan los ideales de la Cuarta Transformación, sin embargo, eso no acontece.
También debemos recordar y considerar que dicha confrontación, trasciende al interior de MORENA, lo cual reclama la participación activa e inmediata por parte de la presidente estatal recientemente designada, de ahí que, muy pronto, veremos cómo y de qué manera incide en la desactivación del conflicto que ya se muestra como el primer desafío de la nueva dirigencia.
Las diferencias existentes entre Carlos Peña y Humberto Prieto se han recrudecido en virtud a que el Ayuntamiento de Reynosa, en ejercicio de sus facultades autónomas, planteó el paquete de valores catastrales y la ley de ingresos que considera corresponde a la realidad histórica en que se encuentra dicho municipio, lo cual, según se comunicó públicamente por el propio presidente del Congreso no serían aprobados por ese Poder Legislativo.
En su momento, desde aquí lo sostuvimos, que cualquier diferencia y/o provocación por parte del presidente del Congreso Local hacia Makito, trascendería hasta el propio Senado de la República; y así, como lo afirmamos, se ha suscitado.
En efecto, desde el Senado de la República doña Maki Ortiz se hizo presente, a través del impulso mismo de la “Cámara Alta” del Congreso de la Unión para exhortar a la Legislatura Local 66, respecto de las Tablas de Valores aprobadas por el Cabildo de Reynosa y sujeto a consideración del Poder Legislativo que encabeza don Humberto Prieto.
La iniciativa que contiene el Punto de Acuerdo, enderazado por la senadora Maki, es del siguiente tenor: “El Senado de la República, exhorta respetuosamente al Congreso del Estado de Tamaulipas a que informe a esta soberanía sobre los criterios considerados para la dictaminación de las iniciativas de actualización de las Tablas de Valores Unitarios 2025 de los municipios fronterizos de Nuevo Laredo, Matamoros y Reynosa, toda vez que, aún partiendo de circunstancias similares, el caso de Reynosa no fue aprobado”.
Lo acontecido en el Senado de la República, expone de manera muy clara que las diferencias entre don Humberto y el alcalde reynosense ahí siguen, más vivas que nunca, pero nos revela, que han escalado, pues, en la actualidad, no solo enmarcan como implicados al Congreso Local y el Ayuntamiento fronterizo, ya que el asunto trascendió hasta el propio Congreso Federal.
Desde la Ciudad de México, y de manera muy definida, tanto la senadora Maki Ortiz como el senador José Ramón Gómez mandan el mensaje al propio presidente del Congreso Local, de que, entre ellos, se mueven solidariamente y en sinergia permanente, con independencia de la corriente política por la cual hayan sido electos y a la cual deban su llegada al cargo de senadores que hoy ostentan.
La sincronía de los senadores se hace manifiesta a través de la iniciativa misma y antes referida, puesto que la promovieron Maki y “JR” de manera conjunta.
El énfasis en la acción legislativa elevada en contra del Congreso Local, comunica, por sí mismo, que no se activó operación política alguna por parte de la Cuarta Transformación desde el Senado mismo con la intención de limitar y/o impedir que Maki y José Ramón continuaran con su pretensión.
En conclusión, tan histórico como real, estamos participando de una confrontación institucional entre el Ayuntamiento de Reynosa y el Senado de la República vs. Congreso del Estado, no obstante su afinidad política, lo que define el rostro mismo del presente y el futuro de esas instituciones, con acuse de recibo a los proyectos políticos de cada uno de los implicados.
Por el bien de Tamaulipas y México, trabajemos en el fortalecimiento de nuestras instituciones.






