Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El robo y el narcomenudeo fueron los principales motivos por los que cientos de personas ingresaron a los centros penitenciarios de Tamaulipas durante el año 2024.
Así lo revela el Censo Nacional de Sistema Penitenciario Estatal y Federal (CNSIPEF) publicado recientemente por el INEGI, destacando un patrón claro de delincuencia en la entidad.
En total, 727 personas fueron internadas en los penales tamaulipecos el año pasado. La gran mayoría, un 91.1%, fueron hombres, mientras que el 8.9% correspondió a mujeres, confirmando la abrumadora prevalencia masculina en la población carcelaria.
Desglosando las cifras, el robo en sus diversas modalidades acaparó el 24% de los ingresos a prisión, consolidándose como el ilícito más frecuente tanto para hombres como para mujeres. Le siguió de cerca, con un 22% de los ingresos, el narcomenudeo (delitos contra la salud relacionados con narcóticos).
Curiosamente, para las mujeres, este delito fue el segundo más común, representando un 14.5% de sus ingresos.
Además de estos dos delitos predominantes, el homicidio, la violencia familiar y las lesiones también mostraron una alta incidencia. En conjunto, estos cinco ilícitos concentraron la mayor parte de las causas de encarcelamiento en el sistema penitenciario de Tamaulipas.
El censo del INEGI detalla que el homicidio tuvo una mayor presencia entre los hombres, mientras que la violencia familiar también figuró prominentemente entre las causas que llevaron a la cárcel. En el caso específico de las mujeres, y además del robo y el narcomenudeo, el informe resalta la presencia, aunque en menor proporción, de delitos como el secuestro y la extorsión.
Actualmente, Tamaulipas cuenta con 10 centros penitenciarios, de los cuales cinco están especializados para adolescentes. La capacidad instalada total es para 6,358 personas, manteniendo una tasa de ocupación por debajo del promedio nacional.
El análisis del INEGI subraya una vez más que la comisión de delitos patrimoniales y aquellos vinculados con drogas son, y siguen siendo, el principal motor del ingreso al sistema carcelario estatal. Esta información es crucial para comprender la dinámica delictiva y planificar estrategias de seguridad y prevención en la entidad.






