Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Tamaulipas mantiene a raya al gusano barrenador gracias a una red de 99 trampas estratégicamente instaladas en la entidad, principalmente en la zona sur, que son revisadas cada tres días como parte de un protocolo sanitario que garantiza la ausencia de la plaga, informó el subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García.
El funcionario explicó que este sistema de vigilancia permite acreditar ante el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) que el Estado está en condiciones de exportar ganado en pie. “El monitoreo es constante y los resultados son claros: no hemos registrado casos positivos”, aseguró.
Las trampas, georreferenciadas y conectadas a sistemas de monitoreo en tiempo real, fueron colocadas en puntos clave para detectar cualquier ingreso de la mosca del gusano barrenador y responder de inmediato ante un eventual brote.
“Hasta ahora la situación está bajo control y con estos resultados podemos solicitar a la USDA la reapertura de exportaciones hacia la Unión Americana”, señaló Amaya, destacando que la estrategia se implementa en coordinación con la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas.
Detalló que el protocolo incluye periodos de observación, revisión de ganado sin heridas expuestas y la aplicación de ivermectina, medidas que reducen al mínimo el riesgo de infestación.
Desde que el gusano reapareció en el país, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Secretaría de Agricultura establecieron lineamientos estrictos que deben cumplir las entidades exportadoras. Tamaulipas, dijo, ha respondido con eficacia.
“Con las 99 trampas revisadas de manera puntual, hemos demostrado que el Estado sigue libre de esta plaga. Esa es la base para solicitar la reanudación de exportaciones antes de que concluya el año”, puntualizó el subsecretario.
Finalmente, Amaya recordó que México y Estados Unidos pusieron en marcha una inversión conjunta de 51 millones de dólares para la planta de Metapa de Domínguez, Chiapas, que producirá hasta 100 millones de moscas estériles por semana. La meta es reforzar la campaña binacional de erradicación, con la planta operando a plena capacidad en el primer semestre de 2026.






