Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Tres años después de recibir un sistema de salud devastado y una educación con serios rezagos, el gobernador Américo Villarreal aseguró que ahora, “Tamaulipas tiene una recuperación visible y se siente”.
El mandatario recordó que heredó hospitales sin medicinas, deudas millonarias y quirófanos cerrados. Ahora presume que el abasto de medicamentos alcanza el 90 por ciento y que 376 unidades médicas ya fueron federalizadas bajo el esquema de IMSS-Bienestar.
Tomógrafos nuevos, un acelerador lineal y la eliminación del rezago quirúrgico forman parte de la estrategia que busca devolver la confianza a los pacientes. Programas como Salud Casa por Casa y las Rutas de la Salud llevan atención a las colonias y comunidades rurales que antes estaban abandonadas.
La consulta médica creció un 30 por ciento en tres años y la mortalidad materna bajó, aunque el propio gobernador admitió que todavía falta consolidar estos avances para que se reflejen en la vida diaria de la población.
En educación, Villarreal Anaya defendió una política con sello “humanista”. Relanzó el Programa de Útiles Escolares, amplió la cobertura de uniformes a 25 municipios y destinó recursos históricos en becas: 205 mil estudiantes apoyados con mil 887 millones de pesos solo en 2025.
La nueva Beca Rita Cetina ya opera en 800 planteles con la entrega inicial de 175 mil becas, un esfuerzo que, dijo, busca emparejar las oportunidades para niñas y jóvenes.
“Hoy no hablamos de promesas, hablamos de resultados”, lanzó el gobernador, aunque el desafío será mantener el ritmo y demostrar que la transformación no se queda en el discurso.






