Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Mientras la ciudad se prepara para la Nochebuena, la plaza principal de Reynosa fue ocupada por silencio, fotografías y nombres que siguen esperando regresar a casa.
Desde temprana hora, familias completas llegaron cargando lonas, retratos y una ausencia permanente: la de sus seres queridos desaparecidos en Tamaulipas.
Madres, padres, hijas y esposas caminaron sin consignas festivas, llevando en el rostro el peso de una Navidad incompleta y una búsqueda que no termina.
Integrantes del Colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas transformaron el espacio público en un memorial improvisado, donde cada imagen interrumpió la normalidad decembrina.
Rostros detenidos en el tiempo colgaron donde otros colocan adornos, recordando que en Reynosa la celebración no alcanza para quienes viven la ausencia.
La consigna fue contundente: “Sin ellos no hay Navidad”, una frase que resume mesas vacías, sillas sin ocupar y preguntas sin respuesta oficial.
La marcha avanzó en calma, encabezada por Edith González, con un mensaje firme: la desaparición sigue abierta y el paso del tiempo profundiza el dolor.
No hubo gritos ni confrontaciones, pero sí una exigencia clara dirigida a las autoridades: dejar de normalizar la tragedia y asumir responsabilidades pendientes.
Algunas madres caminaron aferradas a fotografías; otras guardaron silencio, buscando con la mirada un rostro que la ciudad aún les debe.
Veladoras encendidas rompieron la rutina urbana, obligando a peatones y automovilistas a mirar una realidad que suele esquivarse en temporada navideña.
Durante el acto, las familias reiteraron demandas históricas: búsqueda real, investigaciones eficaces y justicia concreta, no discursos repetidos ni promesas sin resultados.
Denunciaron que la desaparición en Tamaulipas no es aislada, sino una herida colectiva que mantiene a cientos de hogares suspendidos entre esperanza y abandono.
La mañana quedó marcada por ausencias visibles, esas que regresan cada diciembre cuando una foto sustituye a un abrazo esperado.
Antes de retirarse, el colectivo advirtió que la lucha no se pausa por el calendario: no hay tregua mientras falte alguien en casa.
En Reynosa, este diciembre, la Navidad también marchó, vestida de duelo, dignidad y resistencia frente al olvido.






