Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Américo Villarreal planteó una meta ambiciosa antes de terminar su administración: que en Tamaulipas no exista un solo ciudadano en condición de pobreza extrema al tener detectados a cincuenta mil personas en esta condición.
Aseguró que el estado tiene la capacidad social, económica y productiva para superar este rezago histórico, siempre que exista una sociedad colaborativa y un gobierno enfocado en resultados medibles.
Explicó que la pobreza extrema implica no contar con el ingreso mínimo para garantizar alimentación diaria, una realidad que, subrayó, no puede normalizarse en una entidad con amplio potencial económico.
Precisó que la medición de estos indicadores no depende del gobierno estatal, sino de organismos autónomos como el CONEVAL y el INEGI, responsables de evaluar avances mediante encuestas oficiales.
Villarreal, señaló durante la conferencia de prensa que hizo con la Secretaria de Bienestar Silvia Casas que, una vez identificadas las zonas con mayor rezago, se emprendió un proceso de geolocalización para focalizar apoyos y diseñar estrategias específicas que mejoren calidad de vida y nutrición.
Subrayó que la atención no puede ser generalizada, sino quirúrgica, “de tiros de puntería”, para responder a las necesidades reales de cada comunidad y evitar programas asistenciales ineficaces.
Puso como ejemplo que no basta con entregar despensas a adultos mayores en zonas rurales aisladas, si las condiciones físicas o sociales impiden aprovechar adecuadamente ese apoyo.
En esos casos, dijo, resulta más efectivo impulsar comedores comunitarios que aseguren alimentación diaria, fomenten convivencia social y reduzcan el aislamiento de personas vulnerables.
El mandatario destacó también el avance en electrificación, donde Tamaulipas alcanza 99.94 por ciento de cobertura, lo que significa que alrededor de dos mil familias aún carecen de energía eléctrica.
Informó que de las más de 2,400 familias inicialmente detectadas sin servicio, ya se ha atendido a cerca de 1,700 mediante ampliación de redes o instalación de paneles solares.
Afirmó que en un estado con frontera estratégica, recursos naturales, industria petroquímica y actividad maquiladora, no es aceptable mantener a 50 mil personas en pobreza extrema.
Indicó que el combate a este rezago se realiza de manera transversal, con la participación de la Secretaría de Bienestar, Salud, DIF y otros programas que atienden necesidades específicas.
El mandatario vinculó la política social con la prevención del delito, al señalar que mejorar condiciones de vida incide directamente en la seguridad y cohesión comunitaria.
Reveló además que estudios realizados en coordinación con la Universidad Autónoma de Tamaulipas muestran que 80 por ciento de quienes cometieron delitos comunes no planearon hacerlo previamente.
Añadió que 70 por ciento de esas personas nunca participó en actividades deportivas y 80 por ciento no tuvo contacto con programas culturales o recreativos durante su formación.
Para el gobernador, estos datos confirman que invertir en deporte, cultura y formación integral es también una estrategia preventiva que reduce factores de riesgo social.
Destacó que Tamaulipas ha mostrado avances en otros ámbitos, como el reconocimiento internacional al Festival de Jazz de Tampico y el impulso a atletas paralímpicos de alto rendimiento.
Sostuvo que estos logros reflejan el potencial humano de la entidad y demuestran que el desarrollo social no solo se mide en cifras económicas, sino en oportunidades reales.
Concluyó que el compromiso de su gobierno es trabajar de manera permanente para que los indicadores oficiales reflejen una reducción sostenida de la pobreza extrema.
“Podemos y debemos aspirar a una sociedad sin carencias básicas”, afirmó, al reiterar que el objetivo es construir un Tamaulipas con mayor bienestar, equidad y oportunidades para todos.






