Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El Congreso de Tamaulipas analiza una iniciativa que busca obligar a agresores de violencia familiar a someterse a programas de reeducación, como complemento a las sanciones penales ya establecidas en la legislación vigente.
La propuesta plantea modificar el Código Penal y la Ley de Prevención de la Violencia Familiar, con el objetivo de fortalecer la respuesta institucional frente a este tipo de conductas dentro del entorno doméstico.
El enfoque central de la reforma es reducir la reincidencia, particularmente en casos donde las víctimas sean niñas, niños y adolescentes, considerados como el sector más vulnerable frente a la violencia en el hogar.
Actualmente, la normativa contempla atención psicológica especializada; sin embargo, la iniciativa propone ampliar esta medida mediante programas integrales obligatorios que incluyan herramientas de modificación de conducta.
Entre los ejes de estos programas destacan el manejo de la ira, el control de impulsos y la resolución pacífica de conflictos, bajo un enfoque de derechos humanos y con prioridad en la protección de menores.
La reforma también faculta a los jueces para ordenar la participación obligatoria en estos esquemas, con mecanismos de seguimiento que garanticen su cumplimiento efectivo por parte de los agresores.
Además, las instituciones responsables deberán emitir reportes periódicos sobre la asistencia y evolución de los participantes, con el fin de verificar avances y evaluar resultados en la conducta de los involucrados.
En el caso del artículo 368 Bis, se mantiene la pena de dos a siete años de prisión por violencia familiar, pero se refuerza el castigo mediante la incorporación de estas medidas adicionales obligatorias.
El alcance de la iniciativa también incluye situaciones equiparadas, como agresiones contra exparejas o personas con vínculos afectivos previos, ampliando la cobertura legal de la reforma.
Como respaldo, se citan datos nacionales que evidencian la magnitud del problema, al señalar que seis de cada diez menores entre uno y 14 años han sido víctimas de disciplina violenta o maltrato en sus hogares.






