Ciudad victoria, Tamaulipas.- La reforma judicial y la nueva causal para anular elecciones por intervención extranjera encendieron una sesión cargada de reclamos, reproches y acusaciones cruzadas.
En ‘candado’ para el nepotismo electoral y el recorte de Regidores a los Cabildos, estuvo entre los reclamos.
La oposición aprovechó la tribuna para cuestionar el alcance de las reformas impulsadas por Morena, mientras la mayoría legislativa cerró filas.
La primera en abrir fuego fue la diputada priista Mercedes del Carmen Guillén Vicente, quien dirigió sus críticas al bloque oficialista.

Con un discurso medido, pero cargado de advertencias, cuestionó si las nuevas reglas fortalecen la gobernabilidad sin sacrificar la representación política.
La legisladora defendió la permanencia de las minorías dentro de los espacios públicos y alertó sobre los riesgos de reducir contrapesos.
“Cuando reducimos espacios de representación, tenemos la obligación de preguntarnos qué ganamos y qué dejamos atrás”, lanzó desde la tribuna.
Su intervención pareció responder a versiones difundidas sobre un eventual incremento en los porcentajes mínimos para conservar representación política.
Sin embargo, el diputado de Morena, Isidro Vargas Fernández, aclaró que esos cambios simplemente no aparecen en la reforma de Américo Villarreal.

La discusión escaló cuando la oposición ya había cuestionado la minuta relacionada con la intervención extranjera en procesos electorales.
Vargas, respondió directamente a los señalamientos panistas y rechazó que la reforma abra espacios para limitar la competencia política.
Recordó los acercamientos de dirigentes opositores como Alito y Lili Tellez, con autoridades estadounidenses para denunciar asuntos internos de México.
“Quieren que Estados Unidos intervenga en las elecciones mexicanas”, acusó el legislador morenista durante una de sus intervenciones más enérgicas.
También negó que exista una intención de desaparecer minorías o reducir la representación proporcional en el Congreso local.
“Los plurinominales permanecen intactos. Se respetan las proporciones y se mantienen los espacios para todas las fuerzas políticas, no tengan miedo, si eso les preocupa”, sostuvo.
La respuesta provocó una reacción inmediata de la diputada Paloma Guillén, quien intentó precisar los alcances de sus observaciones.
Reconoció que sus comentarios se referían exclusivamente a modificaciones relacionadas con porcentajes de representación para regidores y representación en el Congreso.
El intercambio, dejó un momento incómodo que fue aprovechado por Morena para reforzar el argumento de que la oposición debatía escenarios inexistentes.
Más tarde, el coordinador panista Gerardo Peña Flores, elevó el tono de la confrontación política dentro del salón de sesiones.
Desde tribuna rechazó las acusaciones de intervencionismo, traidores a la patria y devolvió los señalamientos con referencias directas a la seguridad pública.
“Traidores a la patria son quienes entregaron las llaves de Tamaulipas al crimen organizado”, lanzó frente a los de Morena.
La frase impactó en la bancada oficialista y provocó que Isidro Vargas, solicitara nuevamente el uso de la palabra.
El morenista regresó a la tribuna decidido a responder cada una de las acusaciones formuladas por la oposición.
Primero reiteró que la reforma no elimina espacios de representación ni altera el equilibrio de las fuerzas políticas.
Después dirigió sus baterías contra el coordinador panista, recordando episodios ocurridos durante administraciones estatales anteriores.
“Que me diga cuando utilizaron a los GOPES para intimidar a alcaldes de nuestro movimiento”, reclamó frente al pleno.
La confrontación subió aún más, cuando mencionó al exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca y su situación jurídica.
Vargas, retó además a Gerardo Peña a transparentar públicamente su patrimonio y demostrar el cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
“Vive en Nuevo León, paga derechos allá y viene a legislar a Tamaulipas”, acusó en uno de los momentos más ríspidos.
La respuesta del panista nunca llegó. Gerardo Peña, decidió permanecer en su curul y no volver a subir.
Mientras tanto, Isidro Vargas regresó a su escaño fortalecido por el respaldo de la mayoría parlamentaria.
La sesión concluyó con las reformas aprobadas, y con un ambiente, que dejó claro que la disputa política apenas comienza.






