Madrid. Por primera vez en la historia el Parlamento español cedió su atril, el corazón de la democracia de este país, a un líder religioso, al Papa León XIV, que centró gran parte de su discurso en abogar por el fin de la crispación, del enfrentamiento cerril entre los propios diputados y senadores que escuchaban con atención sus palabras, en las que les insistió en que “la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”. En el tercer día de su gira en España, el jefe del Estado Vaticano también se reunió con víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia que lidera, un flagelo que definió como “plaga” y del que apeló por la “verdad, la justicia y la reparación” y se comprometió a impulsar nuevas medidas para que la Iglesia sea un lugar “seguro y sano”.
En su discurso ante el Parlamento, el Papa Leon XIV criticó el belicismo que impera en el mundo, pero también señaló a las grandes potencias europeas -incluida España- que han respondido a esta ola con el rearme: “La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional. Por eso preocupa que vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra”.
El papa León XIV escuchó una ovación aproximada de 10 minutos de todos los presentes en el Congreso de los Diputados a pesar de que una parte de su discurso se centró en defender lo que ha formado históricamente del ideario de la Iglesia católica, que es su rechazo frontal al aborto y a la práctica de la eutanasia. Después se refirió a uno de los temas que le han traído a España, el de la defensa de la dignidad de la migración: “El trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional. Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”. De ahí que insistiera en que “es necesario fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral, ya que ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Que las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección”.
Después se dirigió a la Nunciatura, donde se reunió con víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia católica, en un encuentro en el que pidió a los obispos atajar la “plaga de los abusos con la escucha, la verdad, la justicia y la reparación”, al insistir como ha hecho en varias ocasiones desde que fue nombrado Papa que “cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y cambios reales de sanación”. El encuentro, a puerta cerrada, fue con seis víctimas de abusos elegidos por la propia Conferencia Episcopal Española (CEE), ante quienes se comprometió a “garantizar que las propuestas recibidas sirvan de base para futuros esfuerzos para que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente sano, donde las heridas encuentren consuelo y sanación”, según informó el Vaticano.
Pero también hubo controversia por parte de otras asociaciones de víctimas que fueron excluidas del encuentro y que firmaron un comunicado en el expresaron su “profunda preocupación ante la falta de representatividad y pluralidad” en los encuentros del Papa en su visita a España, al señalar que “advertimos de que la exclusión de colectivos representativos puede generar una percepción errónea en la opinión pública, haciendo creer que existe un consenso o una satisfacción general que no se corresponde con la realidad. Esta situación incrementa el sentimiento de abandono entre numerosas víctimas”. Entre las plataformas firmantes estaban ANIR; Justice Initiative España; AVA; Infancia Robada Madrid; ANIR Canarias; Lulacris; Colectivo El Vedat; Colectivo La Alborada y Plataforma de Víctimas de La Salle San Sebastián, que exigieron que “ninguna persona superviviente quede invisibilizada” y que el compromiso con “la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición sea verdaderamente universal”.acogida, protección y cambios reales de sanación”. POR Armando G. Tejeda, corresponsal/La Jornada






