La agonía del libre comercio internacional, mientras se da paso a un nuevo enfoque de intercambio mercantil donde prima el diseño geopolítico, ha derivado en un periodo de incertidumbre que le ha pasado factura a las tasas de crecimiento económico en México, reconoce el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
“Estamos en una transición mayor del orden comercial y, en general, del orden económico global (…) no son los tiempos habituales. Eso significa que tienes que ver muchos factores al mismo tiempo y que una buena parte de esos factores no son predecibles del todo”, expone en entrevista con La Jornada.
Ebrard, quien lidera las negociaciones de la revisión del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) en un momento en que la administración de Donald Trump está en medio de un rediseño geopolítico con el comercio internacional como tablero, considera que para entender en qué punto está la economía mexicana se debe hacer una lectura amplia sobre la reconfiguración del sistema comercial.
Desde la óptica del secretario, el punto de inflexión no es gratuito. Estados Unidos –la mayor economía del mundo y que promovió la hiperglobalización en los pasados 40 años– dio un viraje “radical, drástico, de todo el manejo comercial”, y ahora domina un enfoque de seguridad económica y de diseño geopolítico en las relaciones mercantiles. “La época de libre comercio está llegando a su fin, significa que vas a pasar de esa hiperglobalización que esencialmente era el fin de la historia, el libre comercio, a un nuevo sistema donde vas a reinstalar aranceles diferenciados depende de dónde produzcas; es un diseño geopolítico”, explica Ebrard.
Tampoco es gratuito que este rediseño tenga un espacio central en la conversación del secretario de Economía. Estados Unidos es el mercado al que van 85 por ciento de las exportaciones mexicanas.
La incertidumbre, sobre todo externa, es el concepto a lo largo de una conversación en la que se intenta conocer la lectura del secretario sobre qué está pasando con la economía mexicana. La actual administración arrancó con un diagnóstico y propuesta: el Plan México como puntal para desarrollar una política industrial que permitiera impulsar las tasas de crecimiento.
En marzo de este año, durante la 89 Convención Bancaria, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sintetizó en una frase el gran pendiente económico: “Nos falta crecer”. Después, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía exhibiría que sólo en el primer trimestre de 2026 el producto interno bruto avanzó 0.4 por ciento anual, pero se contrajo 0.6 por ciento respecto al trimestre inmediato anterior.
Los pendientes internos que el sector privado veía como traba fueron presentados por el Consejo Coordinador Empresarial a la Presidenta y se centraban en la reforma judicial y los procesos con el fisco mexicano, comenta Ebrard. En mayo, la mandataria firmó un Decreto para Incentivar la Inversión, que pretende agilizar procesos de aplicación de capital en sectores estratégicos.
“La principal explicación de por qué tienes en espera muchas inversiones propiamente nacionales estaba en dos áreas: una, los argumentos respecto a incertidumbre, respecto a la reforma judicial, respecto al hiperactivismo del SAT, por decirlo de manera elegante; (que fueron) resueltos por las decisiones que tomó la Presidenta.”
En el plano externo, la trinchera de Ebrard, el secretario de Económica apunta que los inversionistas internacionales están a la espera de ver cómo funciona el nuevo diseño comercial impulsado por Estados Unidos mediante su política arancelaria. Una vez que se tenga una idea más completa de estas condiciones se pueden calcular las tasas de retorno a la inversión.
“Hoy día, tú como inversionista no puedes calcular claramente tu tasa de retorno si está vinculada a tu actividad de Estados Unidos. No sabes si te van a poner arancel, una regla de origen, si estás en el sector agropecuario, si te van a aplicar alguna otra cosa, como fue el caso del aguacate con una cuota compensatoria de 17 por ciento, o el sector ganadero (suspendido) con el gusano barrenador. Hay una serie de elementos económicos que necesitan ser clarificados; nuestra estrategia es tratar de alcanzar eso lo más pronto que podamos. Yo presumiría o pensaría que una vez que vayamos aclarando esos factores, naturalmente tiene que empezar a crecer la inversión, no lo veo como un tema ideológico, es un tema económico”, expone.
–¿Cuánto durará esa incertidumbre?, sobre todo la vinculada con el T-MEC, y ¿qué costo ha tenido en la economía?
“Lo tienes ahí, en la cifra de crecimiento. Es la más clara cuantificación desde mi punto de vista”, resume el funcionario. “No veo que se despeje tan rápido”, reconoce.
“Depende en buena medida de un proceso de revisión y discusión con Estados Unidos con el resto de los países.
“Washington tiene 14 tratados comerciales, 13 en una procesión funeraria, y el de nosotros y Canadá, digamos tiene problemas de salud serios, pero no estamos sin conciencia, estamos en el hospital, pero, ¿cómo va a remplazar Estados Unidos esos 13 tratados? (…) Este año tenemos que llegar a despejar muchas de estas dudas, si no es que todas.”
En lo que llegan esos plazos, el secretario de Economía subraya que en ese entorno incierto, “en un mundo que está dejando de ser, pero todavía no se va y en el que va a llegar, pues todavía no llega del todo”, México tiene algunas certezas que lo ubican con cierta ventaja en este nuevo sistema comercial.
“Un diseño geopolítico, significa que vas a tener una relocalización de actividades a gran escala (…) México ahí tiene una posición privilegiada para jugar, pero eso todavía no se ha materializado, eso está en vías de”, comenta. De momento, el país que cuenta “con la mejor posición relativa de todos los demás países”; es decir, por localización y tasas efectivas, podría atraer más inversiones que otras economías. El objetivo es mantener esta prelación.
“Las oportunidades de crecimiento se encuentran en sectores donde tienes una dependencia relevante de países de Asia, especialmente de China en primer lugar por la rivalidad que hay con Estados Unidos”, y, por mencionar algunas, Ebrard comenta el caso de la industria farmacéutica, incluso el de las autopartes como engranaje de una industria automotriz que el gobierno de Donald Trump busca impulsar en su propia manufactura.
“El objetivo estratégico es mantener la posición relativa”, de México, enfatiza el secretario de Economía.






