Hubo un momento, apenas unas horas atrás, en que parecía que el Mundial 2026 había sido diseñado para las superestrellas. Kylian Mbappé abrió el torneo como quien abre una herida. Erling Haaland irrumpió con la fuerza de una avalancha. Lionel Messi convirtió su debut en una celebración personal. El martes, las figuras más brillantes del futbol mundial se repartieron los reflectores como viejos aristócratas defendiendo una herencia. Cristiano Ronaldo llegó a Houston con la intención de reclamar su parte. Pero el futbol tenía otros planes.
La tarde que estaba construida alrededor del hombre que desafió al tiempo terminó convertida en la celebración de una selección que llegó al Mundial 2026 con más preguntas que respuestas. La República Democrática del Congo no llegó para observar a Ronaldo. Llegó para enfrentarlo.
Y salió con un empate que sabe a victoria.
Portugal no pudo pasar del 1-1 ante un Congo DR que resistió, compitió y encontró la manera de sobrevivir a uno de los ataques más talentosos del torneo. Mientras las cámaras buscaban a Cristiano Ronaldo, mientras el público esperaba el grito del “Siuuu”, el protagonista terminó siendo un equipo africano que convirtió cada despeje en una declaración.
El escenario parecía perfecto para Ronaldo.
Con 41 años y convertido en el primer jugador de campo titular en seis Copas del Mundo, el portugués entró al estadio como una pieza histórica del futbol. La atención era inevitable. Después de ver a Messi, Mbappé y Haaland empezar el torneo dejando su firma, la pregunta flotaba en Houston: ¿cuándo aparecería Cristiano?
La respuesta tardó.
Portugal encontró ventaja temprano. Apenas al minuto seis, Joao Neves apareció en el área como un delantero más, ganó la posición y conectó un cabezazo después de un centro preciso de Pedro Neto para romper la resistencia congoleña.
Parecía el inicio de otra noche dominada por una potencia mundial. Pero Congo DR no aceptó el papel secundario.
La selección africana, que disputaba su primer Mundial desde 1974, regresó a la máxima competencia después de más de 50 años y lo hizo sin miedo. No se escondió detrás del balón. No convirtió el partido en una muralla defensiva. Encontró espacios, atacó cuando pudo y obligó a Portugal a recordar que los partidos de Copa del Mundo rara vez respetan los guiones.
El empate llegó y cambió la historia del partido. Antes de que finalizara la primera mitad, Yoane Wissa se elevó para rematar un centro desde la derecha y marcar el gol del empate a los cuatro minutos del tiempo añdido.
Portugal controló el encuentró.
Portugal tuvo la pelota, pero no tuvo claridad. Controló el territorio, pero no encontró caminos. Roberto Martínez movió piezas buscando despertar a un equipo que parecía atrapado entre la obligación de ganar y el peso de tener a Ronaldo en la cancha.
El delantero portugués, mientras tanto, vivía una noche distinta. No era el jugador que aparece como una sombra dentro del área esperando el momento exacto. Durante largos minutos tuvo que alejarse de la zona donde siempre hizo daño. Cayó en fuera de lugar varias veces, intentó confundirse entre los defensores y esperó un balón a modo.
Cristiano se aproxima al gol
La primera gran oportunidad apareció hasta el segundo tiempo. Cristiano encontró espacio, recibió un pase desde la derecha y tuvo una oportunidad real para convertirse en héroe. El centro quedó ligeramente retrasado, la definición exigía más precisión que fuerza, y el disparo terminó lejos del arco.
Después tuvo otra escena polémica. En una jugada dentro del área, tomó el remate que parecía destinado para Bruno Fernandes. El balón terminó en sus pies, pero la oportunidad se apagó antes de convertirse en gol.
Dos llegadas. Ninguna celebración.
Por primera vez en el torneo, una de las grandes estrellas tuvo que mirar cómo la historia la escribía alguien más. Mientras Messi, Mbappé y Haaland habían encontrado el momento para imponer su nombre, Cristiano tuvo que convivir con la parte menos amable del futbol.
Congo DR sí encontró su momento.
Jugó con una mezcla de resistencia y valentía. Sus futbolistas entendieron que enfrente estaba una generación histórica de Portugal, pero también entendieron que los partidos se juegan once contra once y que el miedo no aparece en el marcador.
Homenaje a Diogo Jota
El homenaje a Diogo Jota acompañó la jornada portuguesa. Su imagen apareció en la pantalla gigante durante los himnos, los jugadores llevaron brazaletes en su memoria y su familia estuvo presente como invitada de la Federación Portuguesa de Futbol. Fue un recordatorio de que incluso en un torneo construido sobre gloria y récords, el futbol también está hecho de ausencias.
La familia de Diogo Jota acudió al estadio para la presentación de Portugal.
Portugal se marchó con frustración. Cristiano se marchó sin gol.
Congo DR se fue con algo mucho más grande con la certeza de que puede competir en el escenario más importante del planeta.
La tarde que parecía destinada a otra página dorada de Ronaldo terminó siendo la noche en que una selección que llevaba 52 años esperando volver al Mundial recordó por qué este torneo sigue siendo impredecible. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.






