Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Por unas horas, el Congreso de Tamaulipas dejó atrás los debates, las diferencias partidistas y la rigidez parlamentaria, para convertirse en un escenario donde la música fue la protagonista.
No llegaron artistas en busca de reflectores. Llegaron quienes durante décadas han construido los éxitos que han hecho cantar a millones de mexicanos y han dado brillo a las más grandes estrellas de la música.
Autores y compositores de canciones convertidas en clásicos, ocuparon las graderías del recinto legislativo para atestiguar una reforma relacionada con la protección de los derechos de autor en espectáculos públicos.
La iniciativa plantea que los ayuntamientos puedan exigir, para el otorgamiento de licencias, permisos o autorizaciones municipales, la acreditación del uso legal de obras musicales en espectáculos y establecimientos.
Pero la sesión terminó escribiendo una historia distinta. Una historia que difícilmente olvidarán quienes estuvieron presentes en el pleno legislativo.
Entre los invitados destacó Jaime Flores, fundador de Tres de Copas y autor de temas como “Qué Bonita es Esta Vida”, “Será Porque la Amé”, “Mi Funeral” y “Qué Lástima”, esta última convertida en éxito nacional en la voz de Alejandro Fernández.
También estuvieron presentes el maestro Miguel Luna, autor de “No Soy el Aire”; el maestro Alberto Chávez, creador de éxitos como “Es la Mujer” y “Ayúdame a Creer”; además de Bruno Danzza, Marcela de la Garza, Mari Morín, Gil Rivera, Roberto Velester e Iván Reséndiz.
A la lista se sumó Memo Méndez Gui, figura fundamental de la generación Timbiriche y uno de los compositores más reconocidos de la música pop mexicana.
Los autores observaban desde las graderías el desarrollo de la sesión, pero poco a poco el espectáculo comenzó a bajar del escenario legislativo hacia el terreno de las emociones.
El momento que cambió el tono de la jornada, llegó cuando la Sociedad de Autores y Compositores de México interpretó su mejor pieza dentro del Congreso: unir voces que normalmente se escuchan en debates y no en canciones.
Las diputadas se acercaron a la Mesa Directiva. Los legisladores abandonaron por un momento la formalidad parlamentaria. Y entonces comenzaron las notas.
Fue Jaime Flores, quien marcó la pauta y la entonación que terminó conquistando el recinto: “Ay, ay, ay, ay…que bonita es Tamaulipas”, provocando sonrisas y aplausos entre los asistentes.
Con Bruno Danzza llegó otro instante memorable cuando varias diputadas acompañaron la interpretación de “Mi Error, Mi Fantasía”, tema que inmortalizó Edith Márquez.
Después apareció la nostalgia. Miguel Luna encontró coro en legisladores de distintas fuerzas políticas al entonar “No Soy el Aire”, convirtiendo el pleno en una improvisada sala de concierto.
Morena, PAN y PRI, dejaron de lado por unos minutos los desencuentros políticos para compartir una escena pocas veces vista dentro del Congreso del Estado.
Entre quienes se animaron a seguir la melodía estuvieron Magaly Deandar, Úrsula Salazar, Ana Laura Huerta Valdovinos, Patricia Saldivar Cano, Humberto Prieto y Arturo Ojeda, demostrando que también existen talentos musicales entre los representantes populares.
Desde la tribuna, la diputada Cynthia Jaime Castillo reconoció la presencia de los invitados especiales y agradeció el respaldo de quienes impulsan la defensa de los derechos de autor en México.
“Aunque no querían que los mencionara, yo lo voy a hacer porque agradezco que estén aquí en la casa del pueblo”, expresó al reconocer a Hugo Pérez Negrón y Mar Lugo Andera.
Los compositores, acostumbrados a escuchar sus obras en estadios, auditorios y grandes escenarios, esta vez fueron espectadores de un espectáculo diferente: el de la democracia tamaulipeca.
Y mientras los legisladores discutían una reforma para proteger el trabajo creativo de los autores, los propios autores terminaron regalando al Congreso una muestra viva del valor de la música.
Fue un mini concierto inesperado. Una pausa entre dictámenes y votaciones. Un encuentro entre la política y la cultura.
Porque si durante años estos compositores hicieron brillar a las grandes estrellas de la música mexicana, esta vez fueron ellos quienes brillaron en el Congreso de Tamaulipas.
Y por unos minutos, en lugar de discursos, el recinto legislativo se llenó de acordes, recuerdos y canciones que forman parte de la memoria colectiva de millones de mexicanos, entre ellos, los Tamaulipecos.






