Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Entre cánticos, camisetas verdes y la emoción que despierta cada Copa del Mundo, la pasión futbolera encontró un aliado inesperado en la Iglesia Católica. El obispo de la Diócesis de Victoria, monseñor Óscar Efraín Tamez Villarreal, se sumó al ambiente mundialista y envió un mensaje de respaldo a la Selección Mexicana previo a su duelo frente a Corea del Sur.
Lejos de los estadios y las tribunas, el jerarca católico decidió participar en la fiesta deportiva que mantiene atento al país entero, destacando que el futbol tiene la capacidad de reunir a millones de personas bajo una misma emoción.
A través de sus redes sociales oficiales, el obispo compartió un mensaje que rápidamente llamó la atención de fieles y aficionados, al vincular los valores de unidad familiar con el entusiasmo generado por el Mundial de Futbol 2026.
“Hoy el deporte nos vuelve a unir como país, como nación, pero sobre todo como familia”, expresó el líder religioso, en una publicación que fue recibida con simpatía por seguidores católicos y aficionados.
La imagen del obispo respaldando al Tricolor generó comentarios positivos, pues mostró un rostro cercano y humano de la Iglesia, capaz de compartir las alegrías colectivas que movilizan a la sociedad.
Mientras miles de aficionados seguían las incidencias del encuentro mundialista, el mensaje episcopal se convirtió en un recordatorio de que el futbol también puede ser un espacio para fortalecer la convivencia.
Monseñor Tamez, invitó a la población a apoyar al representativo nacional desde cualquier lugar, ya fuera en los hogares, centros de trabajo, escuelas o reuniones familiares.
La convocatoria tuvo eco entre quienes consideran que el Mundial representa algo más que una competencia deportiva, al convertirse en una oportunidad para reforzar la identidad nacional.
Con tono optimista y espíritu mundialista, el obispo cerró su mensaje con una frase que reflejó la esperanza compartida por millones de mexicanos: “¡Hoy ganamos!”…. Y se ganó!!!
La publicación no tardó en circular ampliamente entre usuarios de redes sociales, donde recibió muestras de apoyo y comentarios cargados de humor y entusiasmo futbolero.
Aunque la Iglesia suele mantenerse alejada de temas deportivos, el contexto mundialista permitió que la figura episcopal se integrara de manera natural a la conversación pública.
El gesto fue interpretado como una muestra de cercanía con la comunidad, especialmente en momentos donde eventos globales como el Mundial logran unir generaciones y sectores distintos.
En Ciudad Victoria, la expresión del obispo se convirtió en tema de conversación entre creyentes y aficionados, quienes destacaron la sencillez del mensaje y su carácter positivo.
La combinación de fe y futbol no es nueva en México, país donde las expresiones religiosas suelen convivir con las grandes pasiones populares, especialmente cuando juega la Selección Nacional.
La imagen de monseñor Tamez “poniéndose la verde” simbolizó precisamente esa coincidencia entre tradición, esperanza y orgullo nacional que suele despertar cada justa mundialista.
Más allá del resultado en la cancha, el mensaje dejó una estampa peculiar del Mundial 2026: un obispo alentando al Tricolor y recordando que, por unas horas, el futbol puede unir a todos.
Porque cuando rueda el balón y México salta al campo, las diferencias parecen desaparecer. Esta vez, incluso la bendición llegó vestida de verde, blanco y rojo.






