Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Para frenar el despojo patrimonial que sufren muchos adultos mayores a manos de familiares cercanos, la diputada priista Mercedes del Carmen Vicente presentó una iniciativa que busca proteger legalmente las viviendas donadas por este sector de la población.
La propuesta plantea reformar el Código Civil de Tamaulipas para que, en toda donación realizada por una persona adulta mayor, se constituya automáticamente un usufructo vitalicio protegido por ley.
Con esta medida, el donante conservaría de manera permanente el derecho de habitar y disfrutar su vivienda, aun cuando la propiedad haya sido transferida legalmente a un hijo o familiar.
La legisladora advirtió que detrás de numerosas donaciones existen historias de manipulación emocional, presiones familiares y abusos que terminan dejando a los adultos mayores sin patrimonio.
Durante la exposición de motivos, recordó que muchas personas de la tercera edad construyeron sus hogares durante décadas de trabajo y sacrificio, convirtiéndolos en el principal legado de su vida.
Señaló que, en múltiples casos, familiares aprovechan la confianza de padres o abuelos para obtener la propiedad mediante promesas que posteriormente incumplen.
Expuso que, una vez concretada la donación, algunos beneficiarios relegan a los adultos mayores a condiciones indignas o incluso los expulsan de las viviendas que ellos mismos levantaron.
La iniciativa pretende cerrar cualquier posibilidad de que ese derecho de usufructo pueda ser eliminado posteriormente mediante presiones o maniobras legales.
Por ello, la propuesta establece que dicho usufructo tendrá carácter vitalicio, inembargable e irrenunciable, garantizando protección permanente para los adultos mayores.
La diputada subrayó que ni siquiera una renuncia firmada ante notario público o autoridad judicial tendría validez si fue realizada por el beneficiario del mecanismo.
Afirmó que el objetivo es crear un blindaje legal que impida que los adultos mayores pierdan el derecho de permanecer en su hogar bajo cualquier circunstancia.
Mercedes del Carmen Vicente sostuvo que la libertad contractual no puede utilizarse como argumento para permitir situaciones de violencia económica contra personas vulnerables.
Recordó que diversos criterios judiciales han reconocido la necesidad de proteger a sectores que enfrentan condiciones de desventaja frente a abusos patrimoniales.
La legisladora calificó como una injusticia social que padres y abuelos terminen despojados de la única propiedad que lograron construir durante toda su vida.
Insistió en que la reforma busca garantizar que ninguna persona adulta mayor quede desamparada después de donar bienes a familiares cercanos.
También destacó que la medida fortalecería la seguridad jurídica de miles de personas que, por afecto o confianza, deciden heredar anticipadamente su patrimonio.
La propuesta fue presentada como una respuesta directa a una problemática que, aseguró, se repite silenciosamente en numerosos hogares tamaulipecos.
Durante su intervención, hizo un llamado a las distintas fuerzas políticas para respaldar una reforma enfocada en la protección de quienes construyeron el presente de muchas familias.
Consideró que el Congreso tiene la responsabilidad de actuar frente a prácticas que afectan la dignidad y estabilidad de los adultos mayores.
La diputada afirmó que el patrimonio familiar no puede convertirse en un instrumento para ejercer presión o abandono contra quienes lo generaron.
Asimismo, sostuvo que la vivienda representa mucho más que un bien material, pues constituye seguridad, arraigo y tranquilidad durante la etapa final de la vida.
La iniciativa busca que la ley actúe como una barrera efectiva contra cualquier intento de despojo derivado de intereses económicos o conflictos familiares.
Mercedes del Carmen Vicente enfatizó que la protección de los adultos mayores debe colocarse por encima de cualquier cálculo político o interés particular.
Advirtió que la sociedad no puede permanecer indiferente ante casos donde personas de edad avanzada terminan perdiendo el fruto de toda una vida.






