Moscú.- El presidente Vladimir Putin reconoció que Rusia enfrenta problemas de abastecimiento de combustibles tras los ataques ucranianos contra refinerías, situación que obliga al Kremlin a endurecer medidas.
El mandatario confirmó que el gobierno analiza prohibir totalmente las exportaciones de diésel para priorizar el suministro interno y estabilizar la distribución nacional de combustibles.
Durante una reunión con integrantes del gabinete, Putin reconoció que diversas estaciones de servicio presentan largas filas y dificultades para abastecer gasolina suficiente.
Explicó que las principales refinerías operan al máximo de su capacidad, mientras empresas pequeñas y medianas incrementan producción para atender la demanda interna existente.
Añadió que varios mantenimientos preventivos fueron reducidos o pospuestos con el propósito de elevar la fabricación de combustibles, cuya producción superaría durante julio los niveles registrados.
El presidente ruso informó además que las reservas estratégicas disponibles ya comenzaron a destinarse al mercado interno como parte del plan gubernamental para aliviar el desabasto.
Pese a esas acciones, las existencias nacionales de gasolina alcanzan actualmente 1.7 millones de toneladas, volumen apenas inferior al registrado durante el mismo periodo del año anterior.
Putin aseguró que la disminución representa solamente cuatro por ciento, aunque admitió que las condiciones actuales obligan al gobierno a mantener vigilancia permanente sobre el mercado.
También manifestó preocupación por el impacto del desabasto en las actividades agropecuarias, especialmente durante la temporada de cosechas, cuando aumenta considerablemente la demanda de combustibles.
El mandatario afirmó que las autoridades realizan esfuerzos para garantizar que productores agrícolas y explotaciones rurales dispongan del combustible comprometido, evitando afectaciones mayores en la producción.





