Ciudad Victoria, Tamaulipas.— La defensa de las audiencias no puede convertirse en una herramienta de vigilancia sobre los medios, advirtió la diputada priista Mercedes del Carmen Guillén Vicente.
Desde tribuna, la legisladora cuestionó los lineamientos promovidos por el Gobierno federal para regular los contenidos dirigidos a las audiencias, al considerar que podrían abrir espacios para controlar expresiones periodísticas.
Guillén Vicente sostuvo que la propuesta parte de una visión equivocada al asumir que los ciudadanos necesitan que una autoridad determine qué contenidos pueden escuchar, observar o considerar adecuados.
“Se habla de proteger al auditorio como si los ciudadanos fueran menores de edad”, cuestionó la diputada, al defender la capacidad de decisión de las propias audiencias.
La legisladora por Tampico planteó que el mecanismo de autorregulación más inmediato permanece al alcance de cualquier ciudadano: cambiar de canal, estación o contenido cuando algo resulta incómodo.
Consideró innecesario trasladar al terreno gubernamental decisiones que corresponden a las personas, especialmente en una época marcada por una oferta informativa prácticamente ilimitada.
La priista advirtió que uno de los mayores riesgos aparece cuando la autoridad pretende establecer una separación obligatoria entre información y opinión, particularmente durante transmisiones.
Afirmó que exigir una clasificación inmediata de cada expresión periodística podría convertir al Estado en una especie de árbitro de la semántica, con facultades para vigilar contenidos.
“Cuidado con querer legislar la gramática y el pensamiento en tiempo real”, sostuvo Guillén Vicente, quien consideró que una regulación de ese tipo sería difícilmente aplicable.
Incluso ironizó sobre la posibilidad de colocar advertencias en pantalla o señales sonoras cada vez que un comunicador abandone los datos para formular una opinión.
La legisladora señaló que semejante esquema generaría una carga burocrática sobre periodistas, conductores y medios, además de introducir incertidumbre sobre los límites permitidos durante las transmisiones.
Guillén Vicente sostuvo que una regulación excesiva podría terminar afectando precisamente aquello que pretende proteger: el derecho de los ciudadanos a recibir información diversa y opiniones distintas.
Advirtió que cuando una autoridad comienza a fiscalizar palabras, expresiones o contenidos, existe el riesgo de que una medida presentada como protección termine convirtiéndose en censura.
La diputada priista defendió la capacidad de las audiencias para elegir entre televisión, radio, medios digitales y redes sociales, sin que el poder público determine preferencias informativas.
“Nuestra postura es muy clara: confiamos en el criterio de la gente”, afirmó, al rechazar que la ciudadanía necesite tutores para decidir qué contenidos consumir.
Para Guillén Vicente, la verdadera defensa de las audiencias debe sustentarse en la libertad de elección, la diversidad informativa y la responsabilidad individual frente a los contenidos.
La legisladora pidió evitar que los lineamientos terminen convirtiéndose en un manual obligatorio para los programas de radio y televisión, con restricciones sobre opiniones periodísticas.
“La libertad de expresión, insisto, no necesita tutores”, remató la diputada, al fijar su postura frente a cualquier intento de regulación que pueda limitarla.






