Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La suspensión de exportaciones ganaderas hacia Estados Unidos durante 15 meses provocó pérdidas estimadas en mil 100 millones de dólares para productores mexicanos.
El presidente del consejo directivo de la CNOG, Homero García de la Llata, informó que 1.6 millones de cabezas permanecieron México.
La reapertura comenzará el próximo 24 de agosto, mediante la garita de Agua Prieta, Sonora, con un flujo inicial de 700 animales.
La expectativa es incrementar gradualmente los envíos hasta alcanzar mil 500 cabezas semanales, dependiendo de las inspecciones estadounidenses en la frontera.
El Departamento de Agricultura y el Servicio de Inspección Sanitaria Animal y Vegetal supervisarán las condiciones para determinar el ritmo de reapertura.
García de la Llata confió en que Sonora sea seguido por Chihuahua, donde podrían reactivarse las exportaciones desde Palomas y Santa Teresa.
El dirigente ganadero señaló que Tamaulipas, Durango y Coahuila también buscan incorporarse posteriormente al proceso, aprovechando su condición sanitaria favorable para exportar.
Por ello, solicitó al Gobierno federal y a los gobernadores realizar gestiones ante autoridades estadounidenses para acelerar la reapertura fronteriza en dichos estados.
La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas estima que, hacia finales del año, podrían recuperarse las exportaciones desde cinco entidades productoras.
La reapertura también contribuiría a disminuir la sobreoferta nacional de carne, actualmente calculada en aproximadamente 500 mil toneladas, explicó el dirigente ganadero.
Durante los 15 meses de cierre, cada becerro que permaneció en México representó una diferencia aproximada de 700 dólares frente al precio estadounidense.
García de la Llata explicó que un animal enviado al mercado estadounidense alcanzaría mil 800 dólares, mientras internamente rondaría mil 100 dólares.
Con 1.6 millones de cabezas retenidas en territorio nacional, la diferencia acumulada representó para los productores pérdidas cercanas a mil 100 millones.
El cierre fronterizo comenzó después de detectarse nuevamente el gusano barrenador del ganado, plaga que México había erradicado décadas atrás.
México había sido declarado oficialmente libre del gusano barrenador el 25 de febrero de 1991, tras lograr controlar aquella amenaza sanitaria.
La reaparición del parásito se relaciona con su avance desde Centroamérica, movimientos ganaderos irregulares y condiciones climáticas favorables para su reproducción.
El incremento de temperaturas también favoreció la permanencia y reproducción de la mosca responsable, complicando nuevamente las condiciones sanitarias para el comercio ganadero.






