Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La Hacienda Escondida se llenó de política, sonrisas y abrazos. El cumpleaños de Lalo Gattás terminó convertido en un termómetro electoral anticipado.
Desde temprano comenzaron a llegar funcionarios, empresarios, dirigentes sindicales, operadores, alcaldes, legisladores y personajes acostumbrados a medir cuidadosamente cada movimiento político.
Más de 36 grados de temperatura envolvían el enorme toldo, pero dentro del festejo había otro calor: el de las conversaciones políticas.
Cientos de invitados ocuparon mesas, pasillos y rincones, mientras los saludos descubrían una fotografía anticipada de quienes ya piensan en 2027.
También estaban quienes observan más lejos, hacia 2028, cuando Tamaulipas vuelva a colocar la gubernatura en el centro de la disputa política estatal. Ahora desde Morena.
La Hacienda Escondida, propiedad de Fernando Arizpe, tenía además su propia carga simbólica dentro de aquella reunión política tan peculiar de cumpleaños y grilla.
Durante años, Arizpe fue uno de esos personajes cuya opinión y respaldo resultaban importantes para quienes buscaban alcanzar algún cargo de elección popular.
Esta vez, sin embargo, nadie buscó esconderse. Los aspirantes caminaron, saludaron, abrazaron y conversaron como si la elección estuviera mucho más cerca.
La grilla fue, sin duda, uno de los platillos principales de una comida donde las conversaciones políticas circularon con absoluta naturalidad entre las mesas.
Con Gattás apareció Gustavo Cárdenas, exalcalde de Victoria, empresario y referente de Movimiento Ciudadano, convertido además en uno de los personajes más bromistas del festejo.
Miguel González Salum contrastaba con ese tono, mientras Don Tito Reséndez, padre del secretario del Ayuntamiento, Hugo Reséndez, aportaba otra referencia del poder victorense.
La mesa principal reunía empresarios, políticos y hasta representantes religiosos, confirmando que aquella celebración había dejado de ser únicamente una fiesta personal.
Ahí estaban Abelardo Osuna, empresarios del transporte, restauranteros y personajes vinculados con los Agustinos, entre ellos Salvador Paniagua, quien entregó un crucifijo especial a Gattás, como augurando la necesidad de tener una protección adicional.
Pero los abrazos también tuvieron lectura política. El encuentro entre Carmen Lilia Cantúrosas y Eduardo Gattás, llamó inmediatamente la atención entre los asistentes.
Después, los reflectores cambiaron de dirección cuando Carlos Cantúrosas y Olga Sosa se encontraron, se abrazaron y disfrutaron visiblemente aquel reencuentro político.

Maki Ortiz, parecía cómoda en aquel escenario, cercana a Manuel Muñoz Cano, dirigente del Partido Verde, mientras conversaba con diferentes personajes.

La senadora también encontró tiempo para saludar a Lucy Rodríguez, esposa de Gattás, además de Blanca Anzaldúa y Blanca Valles durante la larga tarde de este jueves 13.
Después, Maki cruzó opiniones con operadores de Morena y personajes vinculados con el viejo PRI, demostrando que las fronteras partidistas parecían diluirse bajo aquel toldo.
Del sur llegaron Armando López y Javier Toral. Erasmo González no apareció, pero Olga Sosa, aprovechó nuevamente otro escenario para mantener presencia política.
Y entonces Carlos Peña Ortiz, puso el tono desafiante. “Morena y sus aliados”, sostuvo, “no serán detenidos y buscarán ganar juntos la próxima elección”.
Carmen Lilia Cantúrosas de Nuevo Laredo, respondió desde la prudencia. “Los tiempos”, dijo, “deben llegar, porque las decisiones electorales no pueden adelantarse por ansiedad política”.
La alcaldesa de Nuevo Laredo parecía tener claro que 2028 todavía está lejos y que antes debe reconocerse el trabajo institucional realizado actualmente.
Por eso defendió la conducción de Américo Villarreal y de Claudia Sheinbaum, colocando el reconocimiento institucional por encima de cualquier especulación sobre la sucesión.
La oposición prácticamente desapareció de aquella fotografía. Incluso Gustavo Cárdenas, se movió entre personajes de Morena como quien caminaba nuevamente entre viejos amigos.
En uno de los pasillos apareció otro detalle aparentemente menor, pero inevitablemente político: Lucy Rodríguez y Olga Sosa, descubrieron una coincidencia casi idéntica en sus zapatos.
Gattás y Carlos Cantúrosas, no dejaron pasar la oportunidad para convertir aquel detalle en chisme, provocando sonrisas entre quienes escucharon la ocurrencia durante la celebración.
Y así transcurrió la tarde: entre abrazos, fotografías, bromas, conversaciones discretas y encuentros que, aunque parecían casuales, tenían inevitablemente una lectura electoral.

Dicen que en política pocas coincidencias son completamente inocentes, y aquella comida reunió demasiados nombres, demasiados aspirantes y demasiadas señales rumbo al 2027.
Cuando finalmente habló Gattás, el discurso tomó otra dimensión. Dijo haber aprendido que los grandes retos no se resuelven mediante división, sino construyendo acuerdos.
Y entonces apareció la frase que pudo pasar como mensaje de cumpleaños, aunque sonó mucho más política: tiene el anhelo de seguir sirviendo.
No dijo hasta dónde, ni bajo qué cargo, ni cuándo. Pero dejó abierta la puerta suficiente para que cada invitado hiciera sus propias interpretaciones.
La comida terminó, las mesas comenzaron a vaciarse y los abrazos continuaron. La fiesta había terminado, pero la grilla apenas parecía comenzar.
Mientras algunos celebraban el cumpleaños de Lalo Gattás, otros ya estaban contando votos, midiendo alianzas y calculando quién podría estar sentado después.
Y entre tantas sonrisas de la fiesta de Lalo quedó una certeza: en Tamaulipas, el 2027 ya comenzó a cocinarse mucho antes de que oficialmente empiece la contienda.






