Graciela Domínguez Nava será la nueva gobernadora interina de Sinaloa. El Congreso local la ha designado la mañana de este martes para agotar los 14 meses que restan al Gobierno de Rubén Rocha Moya, quien abandonó el cargo este sábado después de que su partido, Morena, y la presidenta Claudia Sheinbaum repudiaran su vuelta al poder.
Domínguez Nava fue la carta que se barajó desde el Comité Ejecutivo Nacional morenista. Su perfil fue el más centrado en una disputa interna por el poder. El partido sufrió un cisma local entre los rochistas, los seguidores del gobernador caído tras los señalamientos formulados por Estados Unidos, y otro bando que exige limpiar Palacio de Gobierno.
El perfil de Domínguez, quien rindió protesta en una sesión que se prolongó por 24 horas por las disputas internas, será clave en lo que Sheinbaum planteó cuando dijo que debía “recuperarse la gobernabilidad”. La nueva mandataria fue respaldada en una votación con 31 votos a favor, 6 en contra. Tres legisladores no acudieron. Tampoco estuvieron presentes secretarios del Gabinete de Rocha.
La presidenta se ha pronunciado ya sobre la nueva gobernadora. “no tengo el gusto de conocerla, pero sé que es una mujer honesta (…) Tiene muchos años luchando por la justicia social y el bienestar de la gente. Hay que apoyarla por el bien del pueblo de Sinaloa y que cierre bien este periodo”, aseguró la mandataria en su conferencia de prensa.
En su primer discurso como gobernadora interina, Domínguez hizo referencia a la severa crisis de violencia que vive el Estado. La ruptura al interior del Cartel de Sinaloa provocó una guerra intestina que ha dejado, en dos años, unos 3.000 homicidios, unas 4.000 desapariciones y decenas de miles de autos robados. “Nuestra prioridad será la paz. No de discurso, sino una paz que se sienta en las calles. Una paz que nos permita vivir sin miedos”, dijo desde la tribuna del Congreso estatal. “Sinaloa necesita toda la fuerza del Estado mexicano”, añadió. Marcos Vizcarra.






