Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Los psicólogos escolares pueden convertirse en piezas estratégicas para prevenir problemas emocionales mediante programas colectivos, detección temprana y acompañamiento a docentes.
Rafael Gallegos, integrante del Colegio de Psicólogos de Victoria, sostuvo que su función puede ir mucho más allá de atender individualmente crisis entre estudiantes.
El especialista señaló que estimaciones disponibles indican que apenas cerca de uno por ciento de escuelas públicas mexicanas cuentan actualmente con algún profesional de psicología.
Atribuyó esa carencia principalmente a limitaciones presupuestales que dificultan crear plazas suficientes para cubrir de manera permanente los planteles públicos del sistema educativo.
Gallegos expresó diferencias con el secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, quien había considerado inviable colocar un psicólogo en cada escuela tamaulipeca.
Explicó que el trabajo de estos profesionales no tendría necesariamente que concentrarse en consultas clínicas individuales, sino desarrollar estrategias preventivas para comunidades escolares completas.
“El verdadero impacto ocurre cuando el psicólogo deja de ser un resolutor de crisis individual y diseña proyectos grupales”, planteó durante su posicionamiento.
Entre esas tareas ubicó capacitar profesores para identificar señales tempranas de ansiedad, depresión, acoso escolar u otras condiciones que puedan afectar emocionalmente estudiantes.
Gallegos rechazó que un solo psicólogo necesariamente resulte insuficiente dentro de una escuela, porque puede trabajar mediante programas comunitarios y acciones preventivas de amplio alcance.
El especialista coincidió en que los planteles deben convertirse en espacios seguros, aunque advirtió que esa condición por sí sola no elimina riesgos de adicciones.
Explicó que el consumo de drogas tiene múltiples causas y trabajar exclusivamente desde la escuela puede ayudar, pero difícilmente resolver por completo el problema.
Ante la imposibilidad presupuestal de contratar especialistas para todos los planteles, consideró necesario fortalecer herramientas de autorreflexión, manejo emocional y prevención entre estudiantes.
Advirtió que un alumno puede sentirse protegido dentro de la escuela, pero continuar expuesto a violencia intrafamiliar, carencias económicas u otros factores externos.
Por ello, defendió una estrategia integral donde escuelas, familias y comunidades compartan responsabilidades en prevención, salud mental y atención temprana de situaciones de riesgo.
Gallegos subrayó que la psicología educativa puede generar proyectos colectivos capaces de beneficiar no solamente estudiantes, sino también docentes, familias y comunidades escolares.






