Ciudad de México. Hay victorias que no devuelven campeonatos, pero sirven de alivio. Pumas estuvo a cinco minutos de alcanzar la más anhelada desde aquella final de Liga perdida ante Cruz Azul hace cuatro meses. Sin embargo, la expulsión de César Huerta y una reacción voraz del actual campeón, que se ha vuelto imbatible en el Estadio Olímpico, sentenciaron el empate 3-3 en un partido que reunió a más de 25 mil espectadores en Ciudad Universitaria.
Los celestes no pierden en este recinto desde el 7 de noviembre de 2021, casi cinco años atrás, cuando sucumbieron 4-3 precisamente frente a los de la UNAM en la fecha 17 del Apertura 2021. Y, aunque aún sigue lejos del nivel que lo llevó a la gloria, el plantel que dirige Joel Huiqui logró revertir los 15 minutos más adversos que se le recuerdan en fechas recientes.
El festival de desaciertos comenzó con una mala salida de Jéremy Márquez en un saque de banda. El brasileño Juninho recuperó la pelota, inventó una pared con Huerta y, ante la indecisión del central Jesús Orozco Chiquete para cortar la jugada, el atacante definió de zurda a un costado del colombiano Kevin Mier (10). La misma dupla, ahora con los roles invertidos, firmó el segundo tanto poco después: Juninho sirvió para Huerta y El Chino, con un zurdazo al ángulo, amplió la ventaja (16).
Algo más que tres puntos
La celebración eufórica de jugadores, cuerpo técnico y recogepelotas en la banda —como si estuviera en juego algo más que tres puntos— retrató la sed de revancha que varios elementos felinos guardaban desde el pasado 24 de mayo. La diferencia pudo ser mayor, pero dos remates posteriores del ataque felino pasaron por encima del arco. Mientras los visitantes encadenaron fallas y desconcentraciones, la expulsión de Huerta por doble tarjeta amarilla —la segunda por una plancha sobre la espalda de Jorge Rodarte— despertó los viejos fantasmas en la tribuna felina.
Ante las ausencias de los titulares José Paradela y Rodolfo Rotondi —autor del gol que le dio el título a La Máquina en Ciudad Universitaria—, la respuesta del actual campeón llegó con una volea de Agustín Palavecino, quien capitalizó un pase de Rodarte para mandar la pelota al fondo, pegada al poste de Keylor Navas (45+3).
Pumas sintió el impacto. El nerviosismo del equipo contagió a la afición, que guardó silencio ante cada embate rival. Pero Cruz Azul, que solo una vez en el torneo ha logrado mantener su portería en cero, volvió a desarmarse por un fallo defensivo: un descuido de Orozco Chiquete en un contragolpe dejó al paraguayo Robert Morales con vía libre para vencer a Mier (49). Pese a todo, La Máquina se negó a entregar el invicto en su antigua casa.
Andrés Montaño estrelló un cabezazo en el poste, pero más tarde encontró revancha al convertir el 3-2 que volvió a enmudecer a la tribuna universitaria (64). Los minutos restantes ratificaron un guion conocido para Huiqui: dominio del balón y generación de oportunidades, pero la misma falta de contundencia que su ofensiva arrastra. Sólo el ingreso del nigeriano Christian Ebere, cuando más arreciaba la lluvia en el sur de la capital, logró destrabar las cosas con el tercero en los cartones (85). Entonces los fantasmas, el nerviosismo y los aficionados felinos pidiendo la hora al silbante protagonizaron el cierre de un nuevo capítulo entre ambos conjuntos.
“Nuestros errores han sido muy graves”, reconoció Huiqui en conferencia de prensa. “Jugamos 30 minutos desastrosos, muy mal. No sólo al recibir los goles, sino en la interpretación del juego. Requería de más intensidad, más inteligencia y no salirse del plan del partido. Hay que ser más enérgicos. Si no empezamos a corregir las fallas, no nos va a alcanzar para llegar al bicampeonato”.
La Máquina, con 17 puntos, cerró la fecha 11 en el séptimo lugar mientras Pumas terminó en el puesto 13 al registrar el mismo número de unidades, pero con cuatro encuentros sin victoria. “Me siento respaldado. Los jugadores demostraron más que eso en el campo. A pesar de las dificultades, siempre fuimos a buscar el partido y lo dejaron todo. No podemos cometer más errores. Mientras estuvimos 11 contra 11 fuimos el equipo que queremos ser”, declaró a su salida del vestidor el argentino Esteban Solari, estratega felino.






