Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La concentración del presupuesto de IMSS-Bienestar en oficinas centrales reduce la capacidad operativa de Tamaulipas, reconoció el coordinador estatal Marggid Rodríguez Avendaño.
El funcionario planteó que las coordinaciones estatales deberían administrar una parte de los recursos para resolver necesidades operativas sin depender de decisiones tomadas en México.
Actualmente, explicó, el manejo centralizado limita determinadas acciones administrativas, aunque defendió que la transformación del sistema registra avances importantes en servicios, infraestructura y equipamiento médico.
Sus declaraciones coincidieron con las protestas sindicales por retrasos, prestaciones y fallas operativas, así como con recientes señalamientos presidenciales sobre obstáculos burocráticos para abastecer medicamentos.
Rodríguez Avendaño señaló que la puesta en marcha de IMSS-Bienestar exigió construir diversas áreas desde sus bases, más allá de simplemente reorganizar servicios ya existentes.
Como ejemplo mencionó cinco hospitales que necesitaron intervenciones profundas en tuberías, redes sanitarias y sistemas hidráulicos, muchos de ellos con más de veinte años de antigüedad.
Los trabajos implicaron retirar pisos, modificar instalaciones y reemplazar componentes deteriorados, además de renovar aparatos médicos que habían dejado de responder a las necesidades actuales.
Entre el equipamiento sustituido enumeró tomógrafos, resonadores magnéticos y mastógrafos, cuya modernización consideró necesaria para recuperar capacidad de diagnóstico y atención especializada en hospitales públicos.
A dos años de iniciar operaciones en Tamaulipas, calculó un avance general del 78 por ciento, mientras algunas obras hospitalarias alcanzan hasta 90 por ciento.
También informó que aproximadamente un millón 400 mil tamaulipecos reciben servicios de IMSS-Bienestar, principalmente personas que no cuentan con afiliación a instituciones de seguridad social.
Sobre medicamentos, aseguró una disponibilidad cercana al 96 por ciento en unidades de primer nivel y de 91 a 93 por ciento en hospitales públicos.
Pese a esos indicadores, admitió que consolidar el modelo todavía enfrenta obstáculos administrativos y de distribución presupuestal que afectan la operación cotidiana de las unidades.






