Jugando a ser demócratas, librepensadores y hasta las meras velas del pastel, los diputados federales aprobaron las reformas al sistema electoral en México propuestas el año pasado por la presidenta Claudia Sheinbaum, pero no con efectos inmediatos, como ella lo había planteado, sino hasta la elección de 2030 en los temas referentes a la elección consecutiva y el nepotismo.
La acción, que aparenta una independencia del Poder Legislativo porque ahí decidieron que hacer con la propuesta, en realidad tuvo la intención de hacerle manita de puerco a la presidenta.
Vaya, pues, los diputados federales le dijeron a la presidenta que ella no manda, que para eso tienen a su padrino, quien despacha en Chiapas y si eso no basta también tenía que enfrentar sus ambiciones, es decir, que el Congreso pretende tener otro titiritero y no el tradicional, no quien despacha en Palacio Nacional o de plano le gana a las vencidas a Claudia, ni una ni otra cosa son buenas para quien dicen ejercer el poder.
La jugada, desde aquellos días, estaba más que vista y hoy se confirma, todos los lopezobradoristas tratarían, por lo menos, de repetir en sus cargos como legisladores federales, eso en caso de que no prosperaran sus intenciones de convertirse en candidatos a las gubernaturas de sus estados o a las alcaldías de las principales ciudades del país.
¿No lo cree?, pues los hechos lo confirman, le hablo de que ya se hizo oficial el número de diputados federales que pretenden reelegirse y son 153, de una bancada de Morena integrada por 253 legisladores.
Ahí no terminan las cosas, luego busque a quienes serán candidatos a los gobiernos de los estados y sume a quienes quieren ser presidentes municipales
Y lo peor es que ni la presidenta ni sus asesores parecen darse cuenta de ello. No quieren entender que, desde hace tiempo, se pretende seguir acotando su poder desde una cámara de Diputados que tiene la facultad de designar presupuestos y, sobre todo, de manejar la grilla.
¿Sabe qué es lo peor?, que según las encuestas más de la mitad de los mexicanos no ven con buenos ojos a los legisladores federales; no les dan su respaldo, la mayoría de los mexicanos los considera flojos, piensa que no desquitan lo que ganan, alrededor de 154 mil pesos mensuales entre sueldos y prestaciones, y señala que, una vez que ganan ese cargo, no vuelven a pisar sus territorios.
Por supuesto, a la mayoría de la gente le brinca la idea de que los diputados son corruptos, en encuestas oficiales o de organismos serios, entre el 75 y el 83 por ciento de los mexicanos se confirma que piensa de esa manera.
Por supuesto, en defensa de los pocos que no son considerados así, hay que invitar a los tamaulipecos y a todos los mexicanos a respaldar los buenos perfiles, a quienes, por su trabajo y sus resultados, se considere que merecen repetir en el cargo o convertirse en alcaldes.
Obvio es, también hay que invitar a la presidenta y a su equipo cercano a que no permitan que les vean la cara, que utilicen todas las facultades metaconstitucionales de las que disponen para bloquear las reelecciones o los saltos a otros cargos de quienes no lo merezcan, que no permitan que la vean como un monigote sin peso político, en resumen, que demuestre que la mujer llegó al poder, sabe ejercerlo y no permitirá que la ninguneen.
Claudia nos debe representar a los mexicanos, con todo su poder debe actuar para que no haya una sola reelección, para que no haya “caídas” hacia arriba de quienes le vieron la cara al votar en contra de su propuesta de que la reelección y el nepotismo quedaran prohibidos desde ahora.
Es cierto, no todos los legisladores son iguales, hay quienes tienen trabajo de sobra para ganarse una reelección, para convertirse en alcaldes, para contender por las gubernaturas y para aspirar a otros espacios más importantes, pero hay que buscarlos bien para no caer en la trampa que tendieron los diputados cuando aprobaron las reformas del Plan B de la presidenta en marzo del año pasado.
Le pregunto con seriedad, ¿cree que fue su espíritu democrático y sus dotes de librepensadores lo que orilló a los diputados federales a aplazar los efectos de la reforma en materia electoral para evitar la reelección y el nepotismo desde ya?, no, yo tampoco.
Por ello, a partir de los registros de quienes buscan la reelección en Morena, la presidenta tiene que intuir que nuevamente le quieren ganar el mandado, esos 153 legisladores que pretenden repetir en el cargo traen consigna y obedecen a otro titiritero; quizá también quienes buscan alcaldías, gubernaturas y demás posiciones estén en las mismas.
Conclusión, con los números de los registrados que buscan la reelección, queda claro que los legisladores federales quieren verle la cara a la presidenta Claudia Sheinbaum, y sí, al final se exhibe que todos ellos quisieron lucirse, hacerle creer a la gente que son demócratas e independientes, la jugada iba perfecta, todo se veía muy bonito de frente, como los pavorreales, el problema fue cuando se dieron la vuelta, porque dejaron al descubierto lo que realmente son y sus verdaderas intenciones…
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