Por MART BRADSHAW
Nuevo Laredo, Tamps.- El partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) tiene un panorama difícil para estas elecciones federales en Nuevo Laredo, no sólo por sus divisiones internas o por la nula presencia de la izquierda tanto a nivel local como estatal, sino porque sus organismos y consejos parecen sabotearse unos a otros.
La división interna se formó a mediados del año pasado, cuatro personas –uno de ellos el actual candidato a diputado federal por MORENA, Alberto Damián Soto Cortés- promovieron una querella ante la Comisión Estatal de Honor y Justicia del partido acusando a 11 compañeros militantes de haber juntado el quórum para formar el Comité Directivo Municipal con acarreados de Movimiento Ciudadano, Partido del Trabajo y Revolución Democrática; todos ellos además conocidos en la ciudad por tener relación con Francisco Chavira, quien también ha buscado cargos de elección popular con todos los anteriores organismos políticos para así atraer a su familia al poder político.
Dicha impugnación tuvo el fallo a favor de los quejosos, y el Comité fue deshecho sin que quedara alguien para dirigir a la militancia local. Básicamente, fue la Junta Distrital quien se encargó de seguir promoviendo a MORENA como la “Esperanza de México”, afirmando que no son un partido político convencional aunque tengan problemas como cualquier PRI, PAN y demás.
Esta decisión fue impugnada a su vez por Óscar Alarcón ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de Tamaulipas buscando así deshacer el falló que se dio al interior del partido. Alarcón, quien además buscó una candidatura para la diputación federal por MORENA, tiene sus derechos suspendidos por tres años al igual que sus otros compañeros de partido quienes formaron la junta municipal. Hasta el momento, el magistrado que lleva a cabo el caso no ha dictaminado nada a favor o en contra del quejoso, pero mientras la querella siga sin resolverse, el presidente estatal del partido, Laurencio García, aseguró que no se elegirá a una nueva dirección local hasta que este caso se resuelva.
Cualquiera que sea el caso, el partido deberá respaldar a Alberto Damián Soto si no quiere mostrarse como una fuerza política débil y desunida en la región, pues así nunca lo tomarán en serio los electores; si ya tienen como principal reto convencer a los ciudadanos de que son la mejor opción política para ellos sin que éstos reciban una despensa o dinero a cambio del voto, difícilmente podrán ganarse la simpatía de un pueblo neolaredense acostumbrado a que le den lo que prometieron en lugar de exigir lo que necesitan.
No conforme, deberán lidiar con personas como Chavira quienes, de manera predecible pero siempre de cuidado, podrían boicotear una reunión importante de partido frente a las cámaras para provocar la ira del militante.
MORENA necesita un liderazgo local, el cual asegure la unidad local a través de convocatorias fuertes y que se preocupe únicamente por el caso Nuevo Laredo, pues tener como responsables de la ciudad a los responsables del distrito.
Así es que, si el partido de Andrés Manuel López Obrador consigue alguna victoria relevante en esta frontera o en la región estatal, habrá callado muchas bocas y abierto los ojos respecto a la preferencia y tendencia electoral ciudadana. Pero por ahora, solo coexisten con lo que hay y hacen lo que pueden con lo que tienen.






