Por Mark Bradshaw
En Nuevo Laredo, hay militantes de los partidos políticos preponderantes… y de la izquierda, que están molestos e incluso indignados por la elección que sus respectivos grupos tomaron para decidir la plataforma que deberán seguir para ser representado en el Distrito 01 tamaulipeco de la Cámara Baja.
Por ejemplo, algunos militantes del PRI afirman no sentirse cómodos con la elección de Yahleel Abdala no sólo porque la consideran débil ante la sociedad, sino porque hay muchos otros partidarios (Rosa María Alvarado Monroy) que tienen años esperando “su turno” y harían un mejor papel que ella, sobre todo si se trata de cuestiones relacionadas al género.
Ese fue el caso de Laura Zárate Quezada, pero a diferencia de otros tricolores (Alvarado Monroy) de quien se dice que amenazan con “chapulinear” a otro grupo, ella no sólo lo cumplió, sino que logró una diputación local y ahora es la candidata del PAN a una curul en San Lázaro; muy a pesar de que se había manejado en un principio que Rafael Pedraza el de “la unidad”. Ahora, aunque se asegure que no hay fractura ni herida que suturar, la realidad es que el día en que se tacharon las boletas en el Comité Directivo Municipal muchos salieron vociferando por la decisión tomada, y aquellos que vieron a don Rafa simplemente repetían “te hubiera preferido a ti”.
Y aunque Rafael Pedraza, oficialmente, no haya amenazado con salirse del partido, alguien que simplemente se salió fue Javier Estebané Ponce. Luego de doce años en el banquillo blanquiazul, el hombre simplemente se hartó y decidió buscar un lugar en el PT, quien simplemente dijo “¿por qué no?” y lo nombró candidato a diputado federal. Estebané, reconocido “malqueriente” del primer panista neolaredense, Carlos Canturosas Villarreal, ahora estará ahí buscando la forma no de cómo llegar al poder legislativo, sino de acumular suficientes votos como para asegurar, por lo menos, una curul de representación proporcional.
Quien aún no da la cara y parece que no lo hará por el momento es Damián Soto, de Morena. Aunque los medios locales lo han buscado durante mucho tiempo, el joven empresario sigue sin emitir declaraciones respecto a su envestidura. Pero como él, tampoco Óscar Alarcón ha dicho nada respecto a la querella que interpuso ante el Tribunal Electoral estatal. Ambos parecen compartir el mismo espacio en el “limbo” de la izquierda tamaulipeca.
Y respecto a Diana Chavira, la “independiente” del Distrito 01 y el del Partido Nueva Alianza, Sergio Francisco Bocardo Garza, ellos al igual que el PT simplemente están ahí, a la buena de las plurinominales.
De todas formas, la inconformidad de unos cuantos militantes no ha cambiado nunca la forma de hacer política dentro y fuera del partido, ni a nivel local ni nacional. Y mientras unos quieren una gran rebanada de pastel, y otros sólo conocen las migajas, la realidad es que son los ciudadanos quienes deben hacer el corte, y no al revés.





