
(Agencia)
Ciudad de México.- Contundente, reivindicativo y con un discurso muy social. Así se mostró el escritor Juan Goytisolo en la ceremonia del premio Cervantes, donde tuvo palabras contra la crisis política, la corrupción o los nacionalismos.
Un discurso que fue breve
—uno de los más cortos en la historia del premio, de sólo tres hojas con 1,300 palabras—, pero en el que dijo muchas cosas, como ya había anunciado. Un discurso en el que reivindicó a Cervantes y que ha sido el de un indignado por la existencia de un mundo aquejado por la corrupción, la precariedad, la creciente desigualdad, la injusticia social y el exilio profesional de los jóvenes.
“Porque las razones para indignarse son múltiples y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo”. subrayó el autor catalán afincado en Marraquech, la ciudad a la que dedicó el premio, junto a su maestro Márquez Villanueva.
Y como lo anunció Juan Goytisolo (Barcelona, 1931), no vistió el chaquet, como manda la tradición del premio. Iba ataviado con un saco y la única corbata que dice tener y que apenas usa. La última vez que se la puso fue “hace unos diez años en México”, le dijo a un grupo de periodistas, ante quienes señaló que se sintió “abrumado” y desdoblado”, pero que no se emocionó en ningún momento.
Aunque en su discurso criticó el proyecto de búsqueda de los huesos de Miguel de Cervantes, autor de El Quijote, muerto en 1616. La operación, dijo, esconde un afán comercializador hacia Cervantes, el escritor más universal de la literatura hispana. “¿No sería mejor sacar a la luz los episodios oscuros de la vida de Cervantes?”, remató.
“Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura tal es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos ante la injusticia”, sentenció el autor en su discurso titulado: “A la llana y sin rodeos”.
Sin rodeos y acompañado de autoridades (civiles y militares), algunos amigos y sus dos sobrinos —Gonzalo y Julia—, el autor de Contracorrientes imagina hoy a un nuevo Quijote socorriendo a los “miserables y acometiendo su lanza contra los corruptos de la ingeniería financiera, ayudando a inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad”.
En esta ceremonia del Cervantes, presidida por los reyes de España, Felipe VI valoró “la mirada crítica” del nuevo premio Cervantes, cuya “deslumbrante obra” ayudará a los españoles a replantearse “visiones e ideas establecidas” y les impulsará a reflexionar sobre el presente y el pasado, “para así quizás afrontar mejor el futuro”.
En su discurso, el monarca defendió a Goytisolo como uno de los principales representantes de Cervantes en castellano de las últimas décadas y una figura cumbre de la literatura en español”, que ha realizado además “aportaciones fundamentales” a la historia cultural de España…”.




