Justo a los quince días de casados él dijo que llegaría de visita una buena amiga. No sugirió presentarla, pero dio todo el itinerario de su estancia.
Meses después llega a la ciudad uno de los mejores amigos de ella y entusiasmada va para decirle: “Jesús llegó quiere que cenemos con él, hace tanto que no lo veo”.
El responde: “¿Y ese cabrón no sabe que estas casada?”… Ella con un tono triste dice:
- “Claro amor, por eso cenaremos para presentártelo”…
- “Pues no, a partir de ahora nadie sale con otra persona”…
- “Pero tu saliste el otro día con”…
- “Eso fue antes”, argumento él.
Ella cambia de conversación sin dar mucha importancia a los recientes mandatos maritales y lee en voz alta un titular en el diario.
“Contempodanza presenta a Carmina Burana, quiero ir, quiero ver Carmina Burana… ¿cómo será la coreografía?”.
- “Si, vamos a ir”, dice él.
Tres días después él se disculpa por no ir al teatro y salir de la ciudad con un amigo.
Ella sonríe en su interior.
Es el viernes, el mismo día que a principio de semana había acordado cenar con Jesús.
La velada de aquella noche se extiende hasta después de las dos y media de la mañana… Al llegar a casa las luces estaban apagadas, se estaciona y justo al entrar en la pijama se escucha el auto de él.
- ¿Me estabas esperando?…
- ¡Si vida, quieres que te prepare un sandwichito¡
- Si amor, gracias, con el viaje tengo un poco de apetito aunque cene…
Luego de unos minutos mientras degustaba el sandwich dice: – “Que afortunado soy, tú me esperas para cenar y mi amigo seguro tendrá bronca por la hora con su esposa”.
Ella por dentro sonreía, disfruto el teatro, la cena y no se inmuto ante los estatutos maritales.






