Se dice que el sentir amor es una función química provocada por la dopamina, un neurotrasmisor que beneficia al sistema nervioso central y que está relacionado con muchas emociones.
Fue descubierta a mediados del siglo pasado en Suecia la mayoría de sus funciones están relacionadas con el cerebro entre ellas las páginas de salud enumeran la motivación, el aprendizaje, el comportamiento, el humor, incluso la atención. Por ella las parejas sienten deseo, atracción y finalmente vinculación, es decir, cuando se encuentra la estabilidad emocional con otra persona.
Con base en los resultados de algunos estudios se dice que las drogas prohibidas pueden generar estos efectos de placer que produce la dopamina de manera natural por los efectos del enamoramiento y cuando se reúnen varios de estos factores incluidos la edad en mujeres y hombres solteros mayores de treinta, ocurren sorpresas, porque pareciera que en esta edad por instinto de supervivencia hombres y mujeres activan grados de protección emocional ante cualquier intruso o intrusa, el grado de confort y la habitual soltería ha enseñado que la vida sin altibajos emocionales es mejor.
Para entonces te has cansado de amanecer en una cama distinta durante los últimos fines de semana. La libertad sexual hoy día lo permite así en hombres y mujeres.
Pero justo en ese tiempo también el ser humano por necesidad existencial define que en uno de esos encuentros la química y las emociones que experimenta el cerebro son distintas, pues ya tiene bien establecidas las características de aquellas personas que no quiere cerca de su vida.
Y además identifica la correspondencia, porque la vida en solitario les ha enseñado a hombres y mujeres todo sobre individualidad.
Es el momento entonces de hacer el amor, con amor y experimentar sus beneficios.
Y todavía te pueden sorprender luego de los 35…
Por algo el ir y venir de las cartas en tiempos pasados se llamó correspondencia.





