
Reynosa, Tamaulipas.- Actualmente, México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, y el segundo en obesidad en adultos, precedido sólo por los Estados Unidos. Problema que está presente no sólo en la infancia y la adolescencia, sino también en población en edad preescolar.
De acuerdo a datos de la Secretaria de Salud de Tamaulipas, esta entidad ocupa el séptimo lugar de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 11 años de edad, del 31.4 por ciento.
El sexto lugar en adolescentes de 12 a 19 años con 38 por ciento, y el onceavo en mayores de 20 años con el 73 por ciento.
Los niños están rodeados de muchas cosas que los llevan fácilmente a comer en exceso y difícilmente a estar activos. Los alimentos que son ricos en contenido de grasa y azúcar a menudo vienen en tamaños de porciones grandes. Estos factores pueden llevar a los niños a ingerir más calorías de las que necesitan antes de que se sientan llenos. Los comerciales de televisión y otros anuncios en pantallas pueden conducir a la elección de alimentos poco saludables. La mayoría de las veces, los alimentos en anuncios dirigidos a los niños es rica en azúcar, sal o grasas.
Un enfoque malsano en el hecho de comer, el peso y la imagen corporal pueden llevar a un trastorno alimentario. La obesidad y los trastornos alimentarios a menudo ocurren al mismo tiempo en niñas adolescentes y mujeres adultas jóvenes que pueden estar descontentas con su imagen corporal.
A pesar de los enormes avances que en general ha experimentado México en los últimos años, la obesidad infantil, sigue siendo un problema a solucionar en el país.
La obesidad es la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20 por ciento a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo del niño o niña en cuestión.
La principal causa a la que se apunta son los malos hábitos en la alimentación, que acaban desembocando en una prevalencia del sobrepeso de un 70% en la edad adulta.
Cuando los niños comen más alimento de lo que su cuerpo necesita para la actividad y el crecimiento normales, las calorías adicionales se almacenan en los adipocitos para su uso posterior. Si este patrón continúa con el tiempo, ellos desarrollan más adipocitos y pueden presentar obesidad.
“Otra de las causas es la parte genética. Si nuestros papás tienen obesidad, nosotros vamos a tener de un 40% a un 70% de padecer obesidad, simplemente por el hecho de la parte genética; adicionalmente, nuestro estilo de vida va a llevar a que nosotros también la desarrollemos”.
Declaró Grecia Anzaldua Martínez, Licenciada en Nutrición.
La prevalencia es más alta en los niños que en las niñas. Tendencia que se invierte entre la población de 9 a 11 años, siendo las niñas de 11 años quienes presentan la prevalencia más alta.
“Los expertos en salud infantil recomiendan que a los niños se les hagan exámenes para la obesidad a la edad de 6 años”. Recomienda la Licenciada en Psicología, Yuridia Ahumada Álvarez.
Datos del ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) indican que uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad. Para los escolares, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad ascendió un promedio del 26% para ambos sexos, lo cual representa más de 4.1 millones de escolares conviviendo con este problema.
De acuerdo a las cifras arrojadas por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012:
• México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil.
• En México 10 de cada 100 niños menores de 5 años tienen sobrepeso.
• Uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad.
El sobrepeso y la obesidad infantil son, además,factores de riesgo para la aparición de otras enfermedades, como la hipertensión, la diabetes o el colesterol. Además, muchos niños con sobrepeso u obesidad también son objeto de burlas por parte de sus compañeros de colegio, hecho que también puede afectar a la autoestima del niño.
“A veces no basta con cambiar algunos hábitos y hay que tomar medidas más drásticas. El niño debe hacer una dieta y apuntarse a un deporte, y nosotros debemos ayudar para que no fracase en su empeño. Es importante hacernos conscientes de nuestra alimentación, establecer horarios y respetarlos, medir las cantidades de alimentos que se ingieren, consumir menos densidad calórica, tener una cena ligera una comida balanceada y un desayuno saludable”.
Menciona la Licenciada Anzaldua.
Afortunadamente, existen diferentes tratamientos para combatir esta enfermedad en los niños, ya que no solo se debe cambiar la dieta y el movimiento físico, sino que también se necesita tratarse de forma psicológica.
La psicóloga Ahumada nos expresa diferentes métodos psicológicos para tratar al niño en todos los ámbitos. “Los especialistas señalan el apoyo psicológico como método complementario a la dieta y el ejercicio físico en el tratamiento de la obesidad”. Nos complementa Ahumada.
La psicoterapia cognitivo-conductual, a diferencia de los tratamientos psicodinámicos, que se centran en los pensamientos inconscientes y hacen hincapié en la catarsis, se dirige a modificar comportamientos y pensamientos, antes que a brindar al paciente la oportunidad de simplemente descargar sus sentimientos.
La psicoterapia cognitivo-conductual pone el acento en el «qué tengo que hacer para cambiar» más que en el «porqué».
La psicóloga Ahumada nos enumera los pasos para tratar a los niños:
1. Intensificar el conocimiento que el paciente tiene de sus propios patrones de pensamiento.
2. Enseñar a reconocer la conexión entre ciertos sentimientos, los pensamientos autodestructivos y la conducta de la ingesta trastornada.
3. Examinar la validez de ciertos pensamientos o creencias.
4. Sustituir las creencias erróneas por ideas más apropiadas.
5. Cambiar gradualmente las suposiciones fundamentales que subyacen en el desarrollo de los trastornos de la ingesta.
Todo esto, entre muchas cosas más, son las que podemos hacer para salir adelante, y sacar adelante a la niñez en nuestro país, en vez de dejarlos frente a la tecnología, para que acabe con ellos, debemos empezar a tomar acción.
Así que para dejar de ocupar el primer lugar en obesidad, México necesita cambiar, entre muchas otras cosas, la alimentación, y seguir inculcando mejores valores físicos.
Y tú, ¿quieres dejar de ocupar el primer lugar?




