Ciudad de México.- La aprobación en el Parlamento de Ucrania de una reforma para descentralizar el país y otorgar mayor poder autonómico a las regiones prorrusas del este que luchan por la independencia, como fue acordado en los Acuerdos de cese del fuego de Minsk, desató ayer en Kiev la violencia de los nacionalistas radicales, que cobró al menos un muerto y más de 120 heridos, casi en su totalidad miembros de las fuerzas de seguridad que custodiaban el Legislativo.
“En total, después de los enfrentamientos junto a la Rada han sido hospitalizadas 122 personas, once de ellas graves. Además, hay dos periodistas franceses heridos”, dijo en una comparecencia ante la prensa el ministro del Interior ucraniano, Arsén Avákov.
Esquirla en el corazón. El ministro confirmó asimismo la muerte de un miembro de la guardia nacional, que fue alcanzado en el corazón por una esquirla de la granada lanzada por un nacionalista radical, ya detenido por la Policía.
La explosión de esa granada y otros artefactos explosivos causó un gran número de heridos, tanto entre los efectivos de la Guardia Nacional como de la Policía. Entre los heridos se encuentra uno de los viceministros de Interior, Vasili Paskal.
Avákov responsabilizó directamente a Oleg Tiagnibok y a su formación nacionalista Svoboda (Libertad) de los acontecimientos junto a la Rada, que calificó de “crimen”.
Svoboda y la organización ultranacionalista Sector de Derechas fueron los principales organizadores de las protestas frente a la Rada que degeneraron en los violentos enfrentamientos.
“Golpe por la espalda”. El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, visiblemente enojado, declaró en un mensaje televisado a la nación que lo ocurrido durante la mañana a las puertas de la Rada “fue una acción antiucraniana, un golpe por la espalda, por el que deben responder todos sus organizadores sin excepción. Todos los representantes de las fuerzas políticas deben cargar con todo el peso de la ley”.
El mandatario ucraniano aseguró, en alusión a miembros radicales de Svoboda, que ya se ha ordenado a las fuerzas de seguridad que “respondan ante la ley no sólo los ejecutores, sino también los organizadores, incluidos los políticos”.
“Vergonzosa traición”. Por su parte, el líder de Svoboda, Oleg Tiagnibok, rechazó las acusaciones y aseguró que los artefactos explosivos fueron lanzados por “provocadores al servicio de las autoridades”.
“El gobierno estaba interesado en que corriera sangre”, dijo el líder ultranacionalista al periódico digital Ukrainska Pravda, al señalar que las autoridades necesitan de esta situación para ocultar su “vergonzosa política de traición”.
Los nacionalistas se oponen de manera categórica a crear un “régimen especial de autogobierno en las regiones de Donetsk y Lugansk”, ya que consideran que se trata de una “concesión inaceptable” a los separatistas prorrusos y constituye un atentado contra la integridad del Estado.





