En lo cortito, los Alcaldes del centro de Tamaulipas están desesperados.
No hay dinero para enfrentar deudas, pagar laudos laborales, hacer obras suficientes, “no le podemos cumplir a la gente”, reconocen.
Reconocen que el propio Estado, les demora, les ajusta y/o en otros casos hasta les recorta presupuestos municipales.
No le ponen nombres a los responsables porque saben que el costo político puede ser muy alto, pero están decepcionados, se sienten solos.
Hay quienes se aguantan las ganas de decirlo a la prensa, sin embargo, fuera de grabadora se confiesan: “No hay dinero para hacer las obras que necesitamos y no podemos bajar recursos porque se encabronan con nosotros, entonces qué vamos hacer?”.
Los recortes presupuestales a los alcaldes van de los 200 mil a 700 mil pesos, según informan, esto ya provocó suspender pagos a proveedores o demorar hasta tres meses los pagos; el gasto corriente está con recortes, lo mismo que en obras, y suplican que la gente comprenda su situación.
La postura de algunos alcaldes debe de preocupar no sólo al Gobierno, al propio PRI, porque en unos días el proceso electoral va a iniciar en Tamaulipas en el mes de enero, ya habrá candidato a Gobernador y en febrero candidatos a Alcaldes y Diputados locales a principios de marzo a más tardar.
Para el último año de su gestión, el cierre va ser muy difícil y si hay un alcalde que quiera imponer a su candidato, le va costar la campaña, pero ya será tema a polemizar.
La situación actual deja la búsqueda de un responsable: Los ayuntamientos que, no saben administrarse o el Estado y la federación los siguen limitando y dando sólo lo necesario para salir al paso, con salarios y las obras que llegan etiquetadas





