
Ciudad de México.- Los incendios en el norte de California que afectan a comunidades rurales del Valle de Napa han dejado por ahora un muerto, 23 mil personas obligadas a dejar sus casas y unas 25 mil hectáreas arrasadas, informó ayer la Agencia Forestal y de Protección contra Incendios (Cal Fire).
Mark Ghilarducci, director de la Oficina de Emergencias del gobernador, explicó en conferencia de prensa que la mayoría de los evacuados —13 mil personas— fueron obligadas a abandonar sus viviendas en el condado de Lake debido a la proximidad de las llamas, originadas el sábado.
Otro foco, situado a unos 300 kilómetros, en Sierra Nevada, ha obligado a desplazar a otras 10 mil personas.
Los tres frentes de incendios, que avanzan sin control, han destruido ya unos mil edificios, 400 de ellos viviendas, y ha causado la muerte de una persona en las afueras de la localidad de Middletown.
“Los fuegos se están extendiendo más rápido que cualquier otro en la zona durante los últimos 30 años”, afirmó Ghilarducci al diario Sacramento Bee.
“Sólo queda la chimenea”. Los centros de evacuación más cercanos, situados en Calistoga y Kelseyville, estaban completamente abarrotados la noche y habían recibido numerosas donaciones en forma de ropa, cobijas y comida.
“Lo único que queda de mi casa es la chimenea”, dijo Donna Clevenger a la estación de radio KQED. “Tengo 56 años y he vivido por mi cuenta desde los 18. Todo lo que he acumulado durante casi 40 años se ha esfumado de la noche a la mañana”, agregó.
Bomberos heridos. Por el momento, los esfuerzos de los más de mil 400 bomberos desplegados en el condado de Lake —de un total de 8 mil— han logrado contener las llamas en un 5%. Según el alguacil Brian Martin, se trata de “la peor tragedia que el condado haya visto”.
Cuatro bomberos que sufrieron quemaduras de segundo grado durante las labores de contención se encuentran en condición estable, afirmaron las autoridades.
Capa de nieve en Sierra Nevada californiana, la más baja en 500 años
El cambio climático y la sequía que azota a California desde hace cuatro años son los culpables de que la capa de nieve en las montañas californianas de Sierra Nevada durante este año 2015 se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 500 años, según recoge un nuevo estudio publicado en la revista Nature Climate Change.
“El aumento de temperaturas conducirá a sequías con mucha más frecuencia que rebajarán los niveles de nieve, por eso debemos estar preparados” asegura Trouet. “El calentamiento antropogénico [causado por el hombre] está provocando que la sequía sea aún más severa”, alertó la profesora Valerie Trouety Soumaya Belmecheri, directora del equipo de investigación realizado por la Universidad de Arizona.
La cantidad de lluvia que cae durante el invierno en el Valle Central de California es el indicador con el que se mide la cantidad de nieve que cae en las montañas de Sierra Nevada. Y el crecimiento de los árboles es uno de los mejores testigos de la cantidad de precipitaciones que ha caído cada año durante siglos. Mediante el uso de las cronologías de anillos de árboles que se remontan al año 1405, el equipo de investigadores de la Universidad de Arizona descubrió que esta capa de nieve en la Sierra Nevada se encuentra en su nivel más bajo desde 500 años.
“La nieve es un sistema de almacenamiento natural”, explica Trouet. “En un clima seco como el que tiene California, el almacenamiento de agua es fundamental para poder disponer de reservas cuando hay escasez de lluvia en verano”.




