
Ciudad de México.- La “transformación” del PRD al final se perfila para quedar como una reforma “descafeínada”, luego de que varios puntos considerados pilares de esta refundación fueron matizados al máximo tras una rebelión de los comités estatales del sol azteca, quienes no permitieron a la dirigencia nacional tomar el control político y sobre todo financiero del partido en los estados, particularmente en aquellos donde el sol azteca tiene una votación de menos del 5% y hay indicios de que están cooptados por los gobernadores del PRI o PAN.
La intención del PRD de intervenir a sus dirigencias estatales que se encuentren en esos supuestos, mediante un comisionado político, y tomar el control de las finanzas a través de un delegado financiero, finalmente naufragó, y tras una serie de “jaloneos” e incluso amagos, se determinó matizar ese punto para establecer que dicho funcionario sólo podrá hacer auditorías pero no tendrá el control de los recursos estatales.
De acuerdo con la redacción que se perfila, el CEN tampoco podrá intervenir a sus dirigencias estatales y sólo podrá coadyuvar en los casos de los comités estatales que caigan en esos supuestos.
El otro punto que planteaba la facultad del CEN para remover a los coordinadores parlamentarios en los estados también fracasó, y se perfila que las bancadas mantengan el control en la designación de sus líderes parlamentarios. El CEN sólo podrá removerlos en caso de faltas graves, según la redacción que se perfila.
LUZ VERDE A ALIANZAS CON EL PAN. Lo que sí aprobó la mesa de línea política del PRD fue la posibilidad de concretar alianzas electorales con el PAN rumbo a los comicios del próximo año, cuando se renovarán 12 gubernaturas, y por el momento no se acordó ampliar esta posibilidad para los comicios del 2017 y menos para el 2018, cuando se renovará la Presidencia de la República.
Con 116 votos a favor, se dio “luz verde” para establecer alianzas de manera excepcional y “casuística” con el PAN ante determinadas condiciones y para propósitos políticos específicos, así como para buscar coaliciones con los partidos de izquierda, incluida Morena de Andrés Manuel López Obrador.
Quienes estaban en contra de que se pactaran alianzas con el PAN, sólo obtuvieron 39 votos, por lo cual ni siquiera lograron que se pusiera a votación su propuesta, con lo cual es inminente que el pleno del Congreso Nacional -a realizarse este domingo- avale este resolutivo que abre la puerta a esas coaliciones en algunos de los 12 estados donde se renovarán gubernaturas el próximo año
Hasta el cierre de esta edición, el Congreso Nacional llevaba un retraso de más seis horas y no reanudaba sus trabajos para discutir justamente los cambios a sus estatutos, tras una serie de acusaciones de supuesta clonación de acreditaciones de congresistas que obligó a revisar la identidad uno por uno de los poco más de mil asistentes.
CON DEDICATORIA. Con una importante oposición y rechazo de un sector de congresistas y corrientes como IDN de René Bejarano o de Vanguardia Progresista, como el diputado Arturo Santana, pero se perfila que en la madrugada de este domingo transiten las modificaciones estatutarias que permitan que cualquier militante, sin importar la antigüedad de su afiliación, pueda ocupar la presidencia del sol azteca.
Hasta ahora, el artículo 256 del estatuto perredista contempla que se requieren más de dos años de militancia para ocupar el máximo cargo dentro del partido, pero quitarán este candado para que personajes como el académico Agustín Basave pueda asumir dicha posición ante la renuncia anticipada de los dirigentes del sol azteca.
Ésta es la segunda ocasión que la cúpula perredista, ante una situación de crisis, busca adecuar los estatutos de tal modo que un cuadro, ajeno a las corrientes partidistas, dirija el partido. Lo hizo en el 2013 para que Cuauhtémoc Cárdenas pudiera reelegirse como presidente, pero finalmente el fundador del PRD declinó contender por la presidencia y hasta renunció al partido.
Con la eliminación de este candado, el PRD podría convocar a un Consejo Electivo en un mes y medio para designar a su próximo dirigente.
Aunque los dirigentes perredistas han coincidido en que el partido ha llegado a esta situación de descomposición por la forma en que actúan sus corrientes, se negaron a discutir y eventualmente aprobar sanciones para aquellas expresiones que no actúen conforme a los principios del partido.




