
Ciudad de México.- En su cuarto día de visita en Estados Unidos y en un histórico discurso ante el pleno de la Asamblea General de la ONU, el papa Francisco criticó ayer la “sumisión asfixiante” que causan los organismos financieros internacionales cuando imponen a los países sistemas crediticios “que someten a las poblaciones” y ahondan en mayor pobreza y exclusión a las personas.
Francisco reclamó “conceder a todos los países, sin excepción” una participación y una incidencia real equitativa en las decisiones de esos organismos, en el Consejo de Seguridad de la ONU y en mecanismos creados para afrontar crisis económicas.
El pontífice criticó que los sistemas crediticios impuestos a ciertos países por parte de esos organismos financieros internacionales, “lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia”.
DIGNIDAD. El Santo Padre insistió en que “ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales”.
Ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Francisco dijo claramente que hay que acabar con el privilegio del que gozan los cinco miembros permanentes de su Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido).
NARCO. Debe ser el final también para los privilegios “en los organismos financieros internacionales y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas”, agregó.
En otro momento de su mensaje, dijo que la guerra contra el narcotráfico es “asumida y pobremente combatida” y que tiene su “propia dinámica”. Aseguró que el narcotráfico es un tipo de conflictividad “no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas”.
DESTRUCCIÓN. Por otra parte, denunció el abuso y destrucción del medio ambiente, contra la que pidió “pasos concretos y medidas inmediatas”.
Como se esperaba, Francisco instó a que en la próxima Conferencia de París sobre Cambio Climático, a fines de año, se alcancen acuerdos “fundamentales y eficaces” y habló del concepto del “derecho del ambiente” porque, aseguró, “cualquier daño al ambiente (…) es un daño a la humanidad”.
El pontífice elogió también la existencia de la ONU, pero criticó las consecuencias del “incumplimiento” de las normas internacionales que de ella emanan.
Recordó que la paz está en el preámbulo y primer artículo de la Carta de la ONU y que por ello resulta contradictorio permitir la proliferación de las armas de destrucción masiva, sobre todo las nucleares.
Por eso abogó por la “total prohibición” de estas armas porque implican una ética y un derecho que son un “fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas”, que se convertirían así en “naciones unidas por el miedo y la desconfianza”.
Sobre el acercamiento con Irán, el Papa dio su apoyo al acuerdo sellado entre Teherán y las grandes potencias sobre el programa nuclear de la República islámica, calificándolo de “prueba de buena voluntad y derecho”.
MORAL. Como líder espiritual de los católicos reivindicó el “derecho a la educación” y, particularmente, el “derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos”.
También instó a respetar la “ley moral” de la “distinción natural entre hombre y mujer”, en una alusión implícita a la homosexualidad y la transexualidad.





