Ciudad de México.- El Arzobispado Primado de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, señaló que el Papa Francisco arribará a nuestro país, la tarde del próximo 12 de febrero del próximo año “y ese día lo vamos a recibir con mucho cariño”.
Al oficiar su tradicional homilía dominical en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, luego de tres semanas de ausencia, el purpurado dio cuenta de lo que hicieron los obispos de todo el mundo, reunidos en el marco del Sínodo de la Familia que se celebró el Roma.
Al respecto, advirtió que conscientes de que Dios quiere que todas las personas se salven independientemente de su inclinación sexual sea respetada en su individualidad y sea recibida con respeto, evitando cualquier indicio de discriminación, “la iglesia debe acompañar con delicadeza a la familia y a los miembros de esa familia que tienen inclinación o tendencia homosexual”.
Pese a lo anterior, el cardenal Norberto Rivera advirtió que se determinó que la Iglesia debe declarar con firmeza, “que no existe fundamento alguno, ni siquiera remoto para equiparar o establecer analogías de las uniones homosexuales para que se considere matrimonio. No hay ningún fundamento ni ninguna razón para que se considere matrimonio”.
Refirió que otro reto que se tiene por delante es el hecho de que en la actualidad hay matrimonios de católicos divorciados y vueltos a casar por lo civil, quienes evidentemente, aseveró, “siguen perteneciendo a la iglesia, no nos podemos quedar en posturas reduccionistas de que si pueden o no comulgar”.
El matrimonio y la familia, sostuvo, no son realidades abstractas, permanecen imperfectas y son vulnerables, por eso siempre deben estar en el camino de la conversión: saber perdonar, saber continuamente recomenzar.
Recordó que la vida dentro del matrimonio no es fácil y se requiere la gracia y la fortaleza que sólo da Dios para esa vocación tan alta del matrimonio.
Durante la homilía, en el marco de la conmemoración del Día de Muertos en nuestro país se pidió orar por las víctimas del accidente de avión en el Sinaí, Egipto, para que sean recibidos en el cielo junto a los santos.





