Ciudad de México.- Túnez decretó ayer el estado de emergencia en todo el país y ordenó un toque de queda en la capital en respuesta al supuesto atentado yihadista que esta tarde mató al menos a doce militares en el centro de la capital. La mayor parte de las víctimas son agentes de la guardia presidencial.
Nuevo objetivo. El nuevo atentado supone un cambio en la estrategia de los yihadistas, ya que tras hundir la industria de turismo apuntan ahora contra las fuerzas de Seguridad.
“Fue una bomba adosada a la parte inferior del vehículo o dejada en la calzada, y probablemente accionada por control remoto al pasar por aquí”, explicó una fuente de Seguridad cerca de lugar de los hechos.
“Había muchos cadáveres por el suelo, algunos mutilados, y el autobús ha quedado destrozado. Completamente destruido”, explicó por su parte Mohamad Mahmud Hamudi, un joven que minutos antes había pasado cerca del lugar.
Esta es la segunda vez que el Gobierno adopta esta medida después de que mantuviera durante dos meses y medio el estado de emergencia decretado tras el atentado que el 26 de junio costó la vida a 38 turistas extranjeros, casi todos británicos, en una playa de la ciudad costera de Susa.
Durante este tiempo, las fuerzas de seguridad arrestaron a cerca de 2 mil personas y anunciaron el desmantelamiento de decenas de presuntas células yihadistas, algunas al parecer prestas para atentar.
Terrorista suicida. El ataque de ayer fue cometido al parecer por un suicida que hizo estallar una bomba cuando un autobús con militares pasaba frente a la sede del antiguo partido del dictador derrocado, Zinedin el Abedin Ben Ali, en la concurrida avenida Mohamed V de Túnez.
Este sería el tercer atentado yihadista que sufre Túnez este año desde que el 18 de marzo pasado dos hombres mataran a tiros a 22 turistas extranjeros en el museo de El Bardo, el más importante del país.





