Ciudad de México.- El Partido del Trabajo (PT) rebasó la línea del 3 por ciento de la votación nacional para diputados por 18 milésimas de punto porcentual, lo que le significaría financiamiento público por aproximadamente 763 millones de pesos entre 2016 y 2018.
El PT consiguió los votos extra merced a que el PRD y Movimiento Ciudadano le dejaron el camino libre en la reposición de la elección del Distrito 1 de Aguascalientes, celebrada el pasado 6 de diciembre. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) decidió –en contra del Instituto Nacional Electoral- que los votos que lograra en esa elección extraodinaria sí contaban para ver si el partido mantenía o no su registro (y las prerrogativas).
En los hechos, el PT absorbió las votaciones de PRD y naranjas, consiguiendo sólo 529 votantes adicionales a esa tácita transferencia. Si el margen para mantener el registro es muy pequeño, el logro es mayor ya que abriría el acceso a financiamiento público por más de 200 millones de pesos anuales, más un gran extra en 2018 para pagar gastos de la elección federal de ese año.
La resurrección petista es vaticinable con certeza: los conteos finales de la elección, ajustados por el TRIFE, en los que el PT aparecía con un faltante de 7 mil 549 votos para lograr el registro nacional y los preliminares de los resultados en Aguascalientes dejan claro que el PT logró rebasar el mínimo legal para ser partido nacional.
Este logró no puede desvincularse de que los otros partidas de izquierda no asistieron a las urnas.
En la elección anulada del Distrito 1, los perredistas tuvieron 5 mil 489 y los naranjas de Movimiento Ciudadano obtuvieron 905 sufragios. Aun absorbiendo a los votantes que antes fueron perredistas y naranjas, las cuentas aparecían apretadas, aunque logrables.
Al final, la estrategia y colaboración se tradujo en que el Partido del Trabajo logró rebasar el número mágico por medio millar de personas. Sólo un desastre que involucre anulaciones masivas de sus votos hidrocálidos, impedirá que los petistas ingresen a la lista de partidos que reciben presupuesto nacional cada año. La resurrección petista es prácticamente un hecho.
Los pesos del PT. De acuerdo con análisis de Crónica a los datos oficiales del TRIFE y el INE, en estos movimientos, el PRD y Movimiento Ciudadano perderán cada uno (al reducir su porcentaje de votación), entre 6 y 7 por ciento de sus prerrogativas financieras anuales, pero la merma tiene la misma proporción para el resto de los partidos y todos estos recursos terminarán en las arcas de un agradecido Partido del Trabajo.
Debe recordarse que con la eliminación del registro nacional, el PT hubiese operado exclusivamente con financiamientos para proselitismo a nivel estatal. Esta situación no se hubiese podido revertir antes de 2018.
Si el padrón electoral no es depurado en los siguientes años, el número de electores registrados (una de las variables para determinar el financiamiento a partidos) se incrementará muy ligeramente conforme se sumen jóvenes a la mayoría de edad.
En 2018, el PT vivirá su mejor año financieramente hablando (como lo harán todos los partidos). Los petistas recibirían aproximadamente 222 millones de pesos para gastos ordinarios ese año, más el 50 por ciento de esa cifra al estar calendarizada una elección federal.
Siempre considerando ligeros cambios en el padrón electoral (congruente con los datos de proyección poblacional de Conapo), el Partido del Trabajo habrá acumulado de 2016 a 2018 un total de 763 millones 125 mil 313 pesos y 50 centavos. Nada mal para un partido que se daba por muerto hace unas semanas.
El peso del PT. Bajo la hipótesis de que el PRD y los naranjas, al no participar en la elección extraordinaria de Aguascalientes, pusieron la primera piedra de una colaboración estrecha con el PT, los petistas tendrían su primera misión en Zacatecas.
En ese estado dominó, él solito, 42 secciones electorales de 2015 en torno a Fresnillo.
En Zacatecas, el PT representa un caudal en urnas similar al del PRD (en uno de cada cinco distritos sus votos son 20 por ciento o más del total). El peso petista es relevante si se considera que, además del mayoritario PRI, otro enemigo a vencer es el Morena lopezobradorista.
El PRI aventajó en este año al PRD-Movimiento Ciudadano por 120 mil votos, por lo que la colaboración del Partido del Trabajo sería crucial para contar con alguna expectativa de triunfo.
En Tlaxcala, en donde los ciudadanos también sufragarán para la renovación completa de ejecutivo, legislativo y alcaldía, la situación es similar: el PT tiene el mismo peso en urnas que los perredistas.
En el resto de las entidades con elecciones 2016, el PT tiene poco que ofrecer a la izquierda mexicana.
Otro bastión regional está en Tabasco, pero esta entidad no tendrá elecciones el siguiente año.
Sin embargo, para los siguientes años y especialmente para 2018, un entorno de elecciones cerradas, podría hacer que un aliado pequeño (con presupuesto) resulte un aliado muy apetecible.





