Ciudad de México.- El bostezo del representante del Partido del Trabajo ante el INE, Pedro Vázquez, era un reflejo de lo que sucedía en la llamada herradura de la democracia: la salvación del PT era mero trámite y sólo cuestión de tiempo (el suficiente para que los consejeros confirmaran que ese instituto político, de nueva cuenta, tenía derecho a más de 311 millones de pesos de prerrogativas globales para el próximo año).
Atrás quedaron casi seis meses de encontronazos, dimes y diretes con los consejeros del INE, quienes una y dos veces cancelaron el registro al PT por no alcanzar el 3% requerido en las elecciones federales del 7 de junio pasado.
Se le veía contento, seguro, sabedor de que tenía ganada la batalla legal tras largos sinsabores donde muchos ya habían extendido el acta de defunción al PT.
“Este episodio no hubo vencedores y vencidos, en todo caso salieron avantes las normas constitucionales y los derechos de los ciudadanos…”, estableció Vázquez.
Más de 150 juicios de inconformidad, más de 90 recursos de reconsideración y dos recursos de apelación.
Y al final la recompensa: la restitución de su registro.
Pero no todo fue miel sobre hojuelas para el representante petista, pues luego de que se confirmó el registro, hubo otras escaramuza con los consejeros para que le asignaran diputados plurinominales. Esa batalla la perdió por abrumadora mayoría de 9 a 2; pero Pedro Vázquez no se amilanó y anunció que reclamará en tribunales, donde ya ganó la batalla que debía ganar.
Lo que aparezca después es extra.





