Ciudad de México.- Doce horas después de conocerse los resultados de las elecciones generales en España, donde el gobernante Partido Popular (PP, centroderecha) obtuvo 123 escaños, lejos de la mayoría de diputados (176) para decidir la formación del gobierno, ayer su líder, Mariano Rajoy, actual jefe de gobierno, informó la puesta en marcha de una ronda de contactos con otros partidos para explorar la formación de una nueva administración que sea estable, tras la gran fragmentación surgida de los comicios y que sin duda son un obstáculo en sus aspiraciones para repetir en el cargo.
Rajoy hizo estas declaraciones tras una reunión de la dirección de su partido, en la que fueron analizados los resultados electorales del domingo, en los que el PP logró 123 escaños, muy lejos de la mayoría para formar gobierno, seguido del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con 90, el Partido Podemos (izquierda) con 69 y Ciudadanos (centro) con 40.
PARÁLISIS. Rajoy, que ve complicada una alianza con los socialistas para repetir como jefe de estado, apeló al “sentido de Estado y de responsabilidad” del resto de los partidos para alcanzar un gobierno estable, que dé una “sensación de certidumbre, tanto dentro como fuera de España”.
La división del nuevo Parlamento que salió ayer de las urnas no puede ser motivo de parálisis a juicio de Rajoy, ya que sería “enormemente negativo para los intereses” de España.
CAMBIO. La intención de formar gobierno por Rajoy choca con el anuncio hecho horas más tarde por el PSOE, que a través de su secretario de organización, César Luena, aseguró que los diputados socialistas rechazarán la investidura de Rajoy como jefe de gobierno, porque sus 5.5 millones de votantes “votaron para cambiar a Rajoy”, dijo a las cadenas Cope y Ser.
Interrogado sobre la posibilidad de una “gran coalición” de socialistas y “populares” (PSOE-PP), respondió que “los españoles votaron por el cambio” y el PP perdió más de 4 millones de votos, así que “están pidiendo un cambio de políticas, no lo contrario” y un Parlamento con “minorías fuertes” que tendrán que negociar y reiteró que su partido será “prudente y responsable”.





