Ciudad de México.- Policías federales y estatales, así como militares, participan en un operativo especial desplegado en los alrededores del penal de El Altiplano, con el objetivo de evitar una posible nueva fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, como la que protagonizó seis meses atrás en esa cárcel de máxima seguridad.
A un día de haber sido reingresado al penal, es notorio el cerco a las afueras de El Altiplano por parte de las fuerzas de seguridad. Agentes federales instalaron una base a un lado del penal, desde donde hacen recorridos en dos camionetas y se turnan para que haya vigilancia en todo momento.
Además, a unos 300 metros de la prisión fue instalado un retén militar en la carretera, donde son revisados todos los vehículos que transitan por ahí. Los soldados piden a los ocupantes de los automóviles que se identifiquen y también los motivos de su presencia en la zona. Una tanqueta del Ejército acompaña el retén y otra más fue ubicada más cerca del penal.
De acuerdo con fuentes federales, no solamente se reforzó la seguridad a las afueras del penal de máxima seguridad, sino también dentro de las instalaciones. Entre las medidas adoptadas está la presencia de un agente de seguridad frente a la celda de El Chapo, recapturado el viernes en la localidad de Los Mochis, en el noroccidental estado de Sinaloa, cuando intentaba escapar de un operativo federal.
Se informó que los custodios turnarán sus guardias para que la vigilancia al capo no se interrumpa un solo momento. Respecto a los sensores que se supone tiene el penal para detectar cualquier anomalía en el subsuelo, se desconoce si fueron conectados nuevamente.
A las 23:09 horas del viernes arribó el helicóptero de la Secretaría de Marina (Semar) que trasladó al Chapo a las instalaciones del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1 El Altiplano, ubicado en Almoloya de Juárez, de donde se fugó en julio pasado.
Con una vigilancia discreta en tierra, que incluyó algunas camionetas con elementos armados tanto de la Policía Federal como militares, arribó vía aérea escoltado por cuatro helicópteros más. De las cinco aeronaves, sólo la que transportaba al capo descendió en el interior del penal para entregar a las autoridades penitenciarias federales a Guzmán Loera. Tras algunos minutos, los cinco helicópteros se retiraron del lugar.





