Ciudad de México.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de declarar a la infección por el virus zika como una emergencia de salud pública de interés internacional. La declaración se basa en el aumento de casos de niños nacidos con microcefalia en Brasil, aparentemente causado por el virus. Otros factores que influyeron en la decisión de la OMS fueron la falta de medicamentos, vacunas y pruebas para diagnóstico de la infección, y la amplia distribución geográfica y expansión del mosquito transmisor. El objetivo de la declaración es estimular y coordinar una respuesta internacional para mejorar la vigilancia, la detección de las infecciones y de las malformaciones congénitas; para intensificar el control de los mosquitos Aedes y para contar con medios para proteger a las poblaciones en riesgo, sobre todo a las mujeres embarazadas.
El problema del zika ha hecho resurgir las fallas en el control del mosquito, transmisor no sólo de este virus, sino también de los virus responsables de la fiebre amarilla, el dengue y el chikungunya. La tendencia mundial hacia la urbanización de la poblaciones no ha hecho más que empeorar el problema, ya que el insecto se multiplica en objetos tirados al aire libre que acumulen agua de lluvia.
La gravedad de la epidemia del zika como problema médico reside en su posible relación con la aparición reciente de miles de casos de microcefalia en recién nacidos en Brasil que ha causado, por un lado, angustia de los padres sobre el desarrollo cerebral de sus hijos afectados de microcefalia y, por otro, la inquietud justificada de las madres embarazadas que están ya infectadas con el virus o pueden estar expuestas a la infección. Es este grupo, el de mujeres en edad de embarazo, el que debe ocupar la atención inmediata de las autoridades de salud de los países latinoamericanos afectados, sin llegar a excesos como la reciente recomendación, en algún país cercano, de posponer por varios años los embarazos hasta que la infección no esté controlada, o la igualmente exagerada nota de las los responsables de la salud en Estados Unidos al aconsejar a las embarazadas de no viajar a ninguno de los países latinoamericanos que han presentado casos de infección, incluyendo a México. Esto último podría tener graves consecuencias económicas en actividades como el turismo.
La microcefalia en recién nacidos no es un problema nuevo; sólo en Estados Unidos se reportan según la Academia Americana de Neurología aproximadamente 25,000 casos al año, sin relación aparente con alguna infección viral. El trastorno de desarrollo se refiere a casos en los que la circunferencia del cráneo de un niño es menor al promedio normal por más de dos desviaciones estándar. La evolución de los niños afectados de microcefalia es variable, pero muchos presentan severos problemas como epilepsia, parálisis cerebral, retraso mental o trastornos oculares.
Para las mujeres jóvenes el zika es sin duda una emergencia de importancia global. Otros consideran, sin embargo, que la declaración de la OMS fue prematura, teñida de motivaciones políticas, surgidas tal vez como reacción a las severas críticas a la Organización por el retraso en declarar como emergencia internacional a la reciente epidemia del ébola, o los comentarios negativos por la forma como la OMS coordinó el control de la epidemia de influenza de 2009.
Sin contar con medios para prevenir o tratar la infección por zika los esfuerzos de los sanitaristas están encaminados a controlar la expansión del mosquito transmisor, tarea extraordinariamente difícil que requiere de la cooperación de la población, sobre todo en áreas urbanas sobrepobladas y depauperadas donde difícilmente llegan las brigadas de distribución de insecticida en condiciones y con la regularidad requeridas para lograr el control eficiente del mosquito.
Exagerada o no, la declaración de emergencia de la OMS servirá para reactivar los esfuerzos por reducir la expansión del mosquito Aedes.
Ojalá sirva también para reducir la aparición de casos de niños recién nacidos que inician la vida con un cerebro dañado.
*El autor es uno de los pilares de la ciencia mexicana, miembro del Consejo Consultivo de Ciencias y ganador del Premio Crónica 2010 en el rubro de Ciencia y Tecnología.





