Ciudad de México.- Senadores priistas solicitaron a la Secretaría de Gobernación (Segob) que incluya a la población de menores que acompañan a sus madres que están presas, en el próximo Censo Nacional de Gobierno, Seguridad y Sistemas Penitenciarios Estatales.
A través de un punto de acuerdo, que será dictaminado por las comisiones de los Derechos de la niñez y de la adolescencia y de la Familia y desarrollo humano, los legisladores del PRI señalan que un problema aunado al de la población de niñas y niños que acompañan a sus madres reclusas, es la falta de datos que contribuyan al análisis y diseño de políticas públicas encaminadas a mejorar la calidad de vida de este grupo en específico.
Añade que dentro de las limitaciones del Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistemas Penitenciarios Estatales publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el año 2014, está la imposibilidad de saber el número, edades, sexo y localización de los menores que se encuentran al interior de los penales junto con sus madres, mientras cumplen la edad necesaria para abandonar los centros penitenciarios.
Es por eso, abunda el texto, que es de vital importancia que se incluyan estas variables en el siguiente levantamiento, y las que se crean pertinentes para saber más sobre esta población.
Refiere que en el Censo publicado en 2014 se contabilizaron 268 centros penitenciarios en todo el país, la mitad concentrados en diez estados, y en sólo seis entidades se agrupa el 50 por ciento de la población reclusa de México.
El Censo señala que en el 2013 existían 213 mil 682 reclusos en los centros penitenciarios. La entidad con mayor número de población era la Ciudad de México, seguida por el Estado de México y Baja California. La distribución de la población reclusa es de 94.8 por ciento de sexo masculino y 5.2 por ciento de femenino.
En el 2015, añade la iniciativa priista, la organización Reinserta publicó el Anuario Niños Invisibles 2015, producto de una investigación de campo en el penal de Santa Marta Acatitla de la Ciudad de México, en el que detalla la vida cotidiana de las niñas y niños que junto con sus madres se encuentran en prisión hasta los seis años, que es la edad a la que tienen el derecho de vivir con sus madres.
En este trabajo, se describen los problemas sociales, educativos, y psicológicos a los que se enfrentan los menores día a día y que merman su calidad de vida.





