Sao Paulo.- El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva fue detenido para ser interrogado en la última fase de una extensa investigación anticorrupción.
Fue trasladado a la sede de la Policía Federal en el aeropuerto de Congonhas para declarar, después que los agentes allanaran su domicilio particular, la casa de uno de sus hijos y otras residencias familiares.
El operativo estuvo a cargo de 200 agentes de la Policía Federal y 30 auditores en cumplimiento de 44 mandatos judiciales por delitos de corrupción y lavado de dinero, entre otros.
Los agentes están registrando, además de la residencia del ex mandatario en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en la periferia de Sao Paulo, la sede del Instituto Lula y el domicilio de su hijo mayor, Fabio Luiz, sospechoso de haber incurrido en algunas prácticas corruptas junto a su padre. El instituto que dirige el expresidente brasileño denunció este viernes la operación policial en su contra como una “agresión al estado de derecho”, que calificó de “arbitraria, ilegal e injustificable”.
También fueron registrados una finca de la localidad paulista de Atibaia y un apartamento en el balneario de Guarujá, entre otros lugares. En esos dos últimos casos, las autoridades sospechan que esas propiedades pertenecen en realidad a Lula, aunque figuran a nombre de otras personas allegadas al ex mandatario.
Algunos sindicalistas se encuentran a las afueras de la casa de Lula en manifestación de protesta por el allanamiento y de solidaridad con el exdirigente obrero.
Lula fue involucrado en el caso por evidencia de que él personalmente se benefició de un esquema de soborno de la petrolera estatal Petróleo Brasileiro SA (Petrobras), según un comunicado de la policía difundido el viernes.
Las autoridades brasileñas investigan la asignación de contratos de la petrolera a cambio de pagos ilegales, donde podría encontrarse involucrado Lula, uno de los 60 políticos inmiscuidos en un caso por dos mil millones de dólares.





