Hecha ya la decisión popular por el nuevo gobierno, resta ahora el deber cívico de realizar los ajustes necesarios para que la administración saliente entregue los poderes de manera transparente y adecuada.
Para esto, se estará haciendo un escrutinio en los próximos meses sobre las cuentas públicas y los proyectos estatales. Cabe destacar que la opción ideal para dichos proyectos es la de establecer un análisis pragmático: El gobierno estatal debería heredar los programas funcionales a la siguiente administración y descartar inmediatamente los que representan un gasto inútil.
¿Cuáles son esos gastos inútiles? Eso habrá que esperar para verlo, pero uno de los que más se anuncian son los programas de bacheo. ¿Por qué? Porque son inservibles a la primera lluvia, representan un gasto continuo y un despilfarro público de baja calidad.
Ese sería, en mi opinión, uno de los programas que necesitan un enorme sello de “cese y desista” en la próxima administración. En su lugar, emprender un proyecto integral de pavimentación hidráulica es una opción excelente, duradera y que da la muestra de un dinero bien invertido.
Otro de los proyectos que suenan es el de la planificación urbana. La poca visión en la construcción de nuevas viviendas populares puede resultar catastrófica, como se vivió semanas atrás con el aguacero que inundó (literalmente) el ejido Guadalupe Victoria.
Tiempo atrás oí decir de un ingeniero civil que la construcción idónea para nuevas viviendas urbanas es vertical, no periférica; es posible reunir hasta cincuenta viviendas para cincuenta familias completas en hasta cuatro veces menos terreno con esta clase de edificios.
La ventaja de no expandir innecesariamente la mancha urbana implica una centralización de la población. Todo queda más cerca, así que los servicios de recolección de basura, saneamiento domiciliario, redes de agua potable, electricidad, teléfono e Internet, transporte urbano e incluso seguridad pública ven un incremento significativo en eficacia.
El problema con implementar este modelo de vivienda es la infraestructura urbana; para tener éxito, debió implementarse décadas atrás en lugar de emprender el crecimiento periférico. En la actualidad, sólo es posible en lugares específicos de la periferia, que reúnan una serie de características especiales para la construcción de estos domicilios, y a estas alturas ya no es una opción viable para usar la ingeniería civil como una medida que contrarreste los problemas urbanos.
En resumen, el desafío de la urbanización se puede plantear en la siguiente metáfora: Despiertas un día y la pintura de tu hogar se está cayendo, las cortinas desaparecieron y el agua está hirviendo. ¿Qué problema arreglarías primero? La respuesta es: Ninguno, ¡tu casa se está quemando!
La moraleja es que no es posible subsanar un solo problema sin atender otros que estén relacionados. Volvamos al tema de los baches, por ejemplo, pero ahora aplicados al resto de los problemas expuestos. Hablemos de una calle llena de baches en una colonia de la periferia con problemas de abasto de agua y recolección de basura, a la cual sólo atiende una ruta del transporte público, que además está sumamente deteriorada.
En ese escenario, tratamos de solucionar un solo problema con una medida deficiente. El resultado es que el remedio será peor que la enfermedad y la casa se va a quemar hasta sus cimientos.
Y ese es sólo uno de varios ejemplos de problemáticas urbanas que habrá que analizar en este cierre de administración para así comenzar el nuevo periodo (Como el año chino: El año de la vaca) con los propósitos bien enfocados para trabajar. Hay mucho que hacer y una población tamaulipeca que complacer con el cambio partidista.
Adendum: No sé qué es peor, el calor de los mil diablos que está haciendo o los vendavales. Las ráfagas polvorientas no sirven para refrescar y el sol abrasa todo lo que toca. No sé de verdad qué es peor, si la política de López Obrador o la política del CNTE. El sentimentalismo izquierdista pseudoutópico de quien antes fuera un respetable político o su absurda decisión de que sumar a un grupo de fanáticos rebeldes lo ayudará a ganar simpatías para el 2018.
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