La decisión del primer ministro David Cameron de renunciar tras el referendo británico para abandonar la Unión Europea fomentará una intensa batalla de liderazgo en el Partido Conservador.
Cameron dijo ayer que deberá haber un nuevo primer ministro para la próxima conferencia del partido en octubre. Eso significa que el partido deberá escoger un líder que se convierta en premier. “No creo que sea el capitán adecuado para dirigir nuestro país hacia su siguiente destino”, comunicó ante la prensa fuera de su oficina en Downing Street.
“La voluntad del pueblo británico es una instrucción que debe ser cumplida. Quiero a este país y me siento honrado de haberle servido, y haré todo lo que pueda en el futuro para ayudarlo a prosperar”, subrayó el líder conservador, con la voz entrecortada.
Entre los posibles contendientes están el exalcalde de Londres Boris Johnson, el ministro de Justicia Michael Gove —ambos apoyaron la campaña para salir de la UE— y la ministra de Interior Theresa May. Johnson,de hecho, es el gran favorito para ocupar la silla de David Cameron.
El exalcalde londinense, con su cabello desgreñado y personalidad estrafalaria no habló públicamente, sino hasta después de que Cameron renunció e informó a la reina Isabel sobre su decisión. Johnson luego dio un discurso breve para proclamar un nuevo día para Gran Bretaña, sin decir que estaba interesado en convertirse en el líder del Partido Conservador y primer ministro.
En parte, fue porque Johnson no tenía que hacerlo. Mucha gente ya cree que el exalcalde, de 52 años, tiene los ojos puestos en la residencia del primer ministro.
El experto en ciencias políticas Tim Bale de la Universidad de Londres dijo que Johnson es el principal candidato debido a su prestigio liderando la campaña separatista durante el referéndum sobre la Unión Europea.
Si es que el referéndum sobre la Unión Europea le allana el camino para el puesto de primer ministro, será una gran recompensa por su riesgosa decisión de romper su alianza con Cameron y alinearse con Nigel Farage, líder del Partido Independiente del Reino Unido que se opone a otorgarle más poder a la Unión Europea.
Johnson, con su estilo poco ortodoxo, a veces caótico y aparentemente desorganizado para hacer campaña, influyó en el cambio de opinión de los votantes.
Raras veces pareció estar leyendo una declaración o preocupado por su apariencia o ambiente. En vez de eso, recorrió el país en un “bus de batalla”, adornado con consignas sobre los beneficios financieros de la separación de la Unión Europea.






