Dos pueden ser las razones para que un motín fracase o en su caso sea sometido: que sea artificial o prefabricado y sin razón, o bien que los argumentos sucumban ante la aplicación estricta de la ley, algo de eso pudo haber pasado en el fallido intento, fraguado desde las entrañas administrativas, de dar cuartelazo a las cabezas locales y estatales del ISSSTE.
En abril de 2015, a raíz de una acusación de negligencia contra un doctor del hospital de Reynosa, el delegado de esa institución, Enrique de la Garza Montoto, fijó la línea que se iba a seguir en este y otro tipo de casos que lesionaran no sólo a los derechohabientes sino incluso las finanzas y el funcionamiento del ISSSTE, advertencia que dirigió a trabajadores del área médica, administrativa y directivos.
El mensaje no pudo ser más claro: “Lo que sí quiero recalcar es que quien no cumpla con sus funciones en cualquiera de nuestras áreas tendrá que responder por ello, siendo el órgano de control interno el que determinará qué procede administrativa, civil o penalmente”, sin embargo siempre hay quienes creyéndose en el pasado se sienten intocables y se amparan en rancios vicios mediáticos que ya no funcionan, se quedaron en la época en que las moscas se mataban a periodicazos.
Es inocultable que el ISSSTE tiene carencias que nacieron hace muchos años, circunstancias a las que lamentablemente su derechohabiencia se ha ido acostumbrando e incluso, junto con sus médicos familiares o especialistas de cabecera, han aprendido a prever como es el caso del abasto de medicina que, sin sonar como un consuelo, es un mal nacional.
Lo curioso de esta embestida es que ninguno de los grupos más vulnerables, pensionados y jubilados, la respaldaron es más ni siquiera prendió entre los que cotidianamente acuden a las instalaciones para solicitar atención médica o por medicamento, eso sólo puede considerarse como un justificado voto de confianza hacia De la Garza Montoto.
Sin duda ceñirse desde un principio a lo que establece la normatividad y el plus de su sensibilidad y humanismo, se convirtieron en el mejor blindaje para su gestión, cuyos resultados, pese a los infiernitos que le han fabricado, lo mantienen en el ánimo de las instancias federales aún y cuando haya cambio de colores en la administración estatal.
APUNTE.- Para el dirigente magisterial Jesús Rafael Méndez Salas, el proceso de renovación del Comité Ejecutivo de la Sección 30 del SNTE no está entre los temas que le preocupen, sabe que todo ciclo tiene un cierre y está ocupado que el suyo concluya de la mejor manera: con un gremio en paz y en las aulas, sin ocultar que existen grupos que lejos de querer incendiar el Estado están coadyuvando a luchar por los derechos de los maestros.
Méndez Salas no ha echado en saco roto la experiencia acumulada en los casi cuatro años, tanto afinando las relaciones institucionales como tendiendo puentes con la disidencia abriéndole las puertas cuando solicitan dialogar. Eso ha permitido avizorar una transición tersa, sin sobresaltos ni mucho menos fracturas, porque los grupos y los aspirantes están en libertad de proponer y buscar respaldos.
Hay efervescencia pero a la vez disciplina, esperemos que se mantenga ese ambiente que es el idóneo para cuando aterrice la convocatoria.
PENDIENTE.- ¿Cuántos gabinetes se habrán formado ya en la imaginaria? A ver quién le atina, pero no se estresen.
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